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𝓈𝓅𝓂 🌈 JaeYong

  • Foto del escritor: seung
    seung
  • 27 jul 2022
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 19 sept 2022


Sinopsis

Está seguro de que nunca se enamorará de un hombre...

Cuando llueve, diluvia. Después de perder su prestigioso trabajo, JaeHyun descubre que su novia lo engañó. Enojado y herido, está decidido a encontrar a su amante y enseñarle una lección. Cuando descubre que su amante es bisexual, simplemente lo enoja más. Criado por una familia extremadamente homofóbica, JaeHyun está convencido de que es hétero y no siente nada más que desprecio por las personas que no lo son.


Pero a veces el desprecio y la ira pueden convertirse en obsesión, y luego en algo completamente diferente, algo que JaeHyun siempre ha considerado enfermo e incorrecto.


Está seguro de que nunca se enamorará de un matón homófobo...

Taeyong es un exitoso modelo inglés que siempre detestó a los matones. Cuando un hombre aparece en su puerta acusándolo de dormir con su novia, Taeyong no está interesado en convertirse en una bolsa de boxeo. Sin embargo, provocar a un homófobo no es probablemente la mejor idea... ni la más segura. Pero, de nuevo, Taeyong nunca ha sido bueno en jugar con seguridad.


Las cosas se complican mucho más cuando JaeHyun se vuelve el guardaespaldas de Taeyong. ¿Pueden permanecer profesionales? No pueden. Ellos discuten y pelean, y odian todo uno del otro.

Ahora bien, si tan sólo pudieran averiguar cómo mantener las manos lejos.


🌈 JaeYong

🌈 Saga SP

🌈 #7


PRÓXIMAMENTE



🌈


Orden

#0.5 — C h i c o_H e t e r o s e x u a l (No Adaptado)

#1 — SPR e t o r c i d o (Adaptado)

#2 — SPO b s e s i o n a d o (No Adaptado)

#3 — SPE n f e r m i z o (Adaptado)

#4 — SPE q u i v o c a d o (Adaptado)

#5 — SPC o n f u s o (Adaptado)

#6 — SPD e s p i a d a d o (Adaptado)

#7 — SPM a l v a d o (En Proceso) 🌈

#8 — SPS i n v e r g ü e n z a (Adaptado)

# 9 — SPG a y (Adaptado)

#10 — SPS u c i o (Adaptado)

#11 — SPA r r u i n a d o (Adaptado)

#12 — SPM a n d ó n (Aadaptado)

#13 — SPS i n_C o r a z ó n (En proceso)


🌈


Capítulos

1

Había un condón usado en el piso cerca de la cama.

Esto no sería particularmente digno de mención si no fuera por el hecho de que JaeHyun había estado ausente varias semanas y el preservativo definitivamente no le pertenecía.

JaeHyun miró fijamente al condón, sintiendo la bilis subir hasta su garganta. Su mirada se desplazó hacia la imagen de la mesita de noche, una foto de un día en el parque. Él y Suzy parecían tan felices, su pequeño cuerpo parecía diminuto en sus brazos mientras la abrazaba por detrás.

Volvió a mirar el condón y se sintió mal del estómago.

Tras de él, Suzy seguía parloteando distraídamente, diciendo lo feliz que estaba de que hubiera regresado a casa, de Suiza, antes de lo planeado.

JaeHyun siempre se había enorgullecido de nunca golpear una mujer. Era un tipo grande, con un trabajo peligroso, un temperamento excitable y puños a juego, pero nunca había golpeado a una mujer.

Nunca había estado tan tentado en su vida.

Y había pensado que esta semana no podría empeorar. Aparentemente no era suficiente que hubiera perdido su trabajo y la confianza del hombre al que había considerado un amigo. Descubrir que su novia había traído a otro hombre a su propia casa para follar, y engañarlo en su propia cama, no era otra cosa que la cereza arriba de todo ello.

—¿Quién es? —Se oyó decir JaeHyun, con la voz llana. El parloteo constante de Suzy finalmente se detuvo.

—¿Qué?

JaeHyun se dio la vuelta y apuntó con el dedo hacia el condón.

—¿Quién es el sorete con el que me estás engañando?

Los enormes ojos azules de Suzy se ensancharon. Sus labios temblaban.

—JaeHyun, no es lo que...

—¿No es lo que parece? —gruñó JaeHyun— ¿Estás jodiendo conmigo, Suzy?

Ella se estremeció, alejándose de él.

—No sé de qué estás hablando —dijo ella con voz llena de confusión.

No era una mala mentirosa. Demasiado malo para ella que JaeHyun fuera un ex agente federal y reconocía a la gente que mentía para ganarse la vida. Solía ser uno de ellos.

—¿Quién es? —preguntó. No sabía por qué de repente era tan importante. No, sabía por qué: él no creía que fuera capaz de golpear a una mujer, ni siquiera ahora, sin importar cuan mentirosa y puta-engañadora fuera. Con un hombre sería un asunto diferente. El cuerpo de JaeHyun picaba por una pelea, había estado ansioso por encontrar una salida para su frustración y rabia reprimida desde que Johnny lo había despedido de su cargo de jefe de seguridad. Si JaeHyun era honesto consigo mismo, necesitaba encontrar una salida para su ira desde que ese joven inglés, Mark Lee, había conseguido tener al jefe de JaeHyun envuelto en su dedo meñique. Hasta el día de hoy, desconcertaba y disgustaba a JaeHyun cómo el pequeño chupapollas habría logrado engañar a un hombre como Johnny. JaeHyun nunca había pensado que Johnny fuera gay. Todavía estaba convencido de que Johnny no lo era. Todo era culpa de Mark Lee: el mocoso tenía los labios más obscenos que jamás había visto. Incluso JaeHyun, un hombre completamente recto, no pudo evitar mirar un poco.

—¿Quién es? —preguntó JaeHyun. Le dolía el pecho más de lo que le hubiera gustado admitir. Suzy había sido su novia oficial por dos años. Era inteligente, divertida y hermosa. La había querido genuinamente, a veces incluso pensaba que la amaba. Habían tenido algo bueno entre ellos. O eso había pensado. Al parecer, Suzy era de una opinión diferente si había caído en la polla de otro hombre en las pocas semanas que había estado fuera.

No es que pensara que su relación fuera perfecta. Se peleaban bastante a menudo, principalmente debido a sus viajes de trabajo por todo el mundo. El sexo no había sido perfecto tampoco, pero de nuevo, nunca lo fue. JaeHyun siempre se sintió vagamente insatisfecho y desinteresado durante el sexo, sin importar a la mujer que se follara. JaeHyun estaba acostumbrado a ello, considerándolo como "su bajo deseo sexual". En realidad estaba muy orgulloso de que nunca dejara que su polla dominara su cabeza, como lo hacían muchos otros hombres.

—¿Importa? —preguntó Suzy, trabando la mandíbula obstinadamente. Sus ojos brillaban. Ya no parecía asustada y culpable; ahora parecía molesta y defensiva— ¿Por qué estás sorprendido? ¡Nunca estás en casa! ¿Se supone que debo ser una monja mientras viajas por todo el mundo, jodiendo mujeres en París y Londres?

—Nunca te he engañado —dijo, ignorando su incredulidad. Ella nunca le creyó— Te pregunto por última vez, ¿quién es él?

Suzy apretó los labios.

—No te lo diré. Le harías daño.

El hecho de que ella protegiera al hijo de puta era un golpe adicional.

—Eso es jodidamente cierto, lo haré —dijo— Ahora junta tu mierda y sal de mi casa.

Suzy se congeló.

—No puedes hacer esto —dijo— ¡No puedes echarme! ¡No tengo a dónde ir en Moscú!

—Deberías haber pensado eso antes de echarte encima de la polla de otro hombre —dijo JaeHyun en voz calma.

Suzy se sonrojó.

—¿Tienes que ser tan vulgar?

JaeHyun soltó una risita.

—Sólo estoy llamando "espada" a una "espada". O, en este caso, "puta" a una "puta".

Volviéndose de un rojo brillante, ella lo fulminó con la mirada.

—¿Sabes qué? Sí, te engañé y disfruté cada segundo! ¡Era mucho mejor que tú! ¡Fue el mejor que he tenido! Le dije lo patético y egoísta que eras en la cama y nos reímos juntos...

—Fuera—JaeHyun dijo entre dientes— Voy a salir ahora y es mejor que te hayas ido para cuando regrese—Con los puños apretados, salió luego de espetar por sobre su hombro— Deja tu llave en el escritorio de seguridad.

Afuera, golpeó la pared y apoyó su frente contra ella, respirando con dificultad y tratando de controlar su temperamento. No iba a responder a la provocación. No iba a golpear a una mujer. Él no era así, maldita sea. Aunque necesitaba como al aire una salida para el dolor, y la rabia que palpitaba bajo su piel, su objetivo no iba a ser una mujer débil. Suzy no era la única que lo había humillado. Ella había tenido un cómplice.

JaeHyun levantó la cabeza, con la mandíbula en una línea determinada.

No necesitaba a Suzy para decirle el nombre de su amante. Podía descubrirlo por sí mismo. Había video vigilancia en el edificio. La última década como jefe de seguridad de uno de los oligarcas más despiadados e influyentes de Europa le había dado muchas conexiones útiles. Al final del día, tendría el nombre y la dirección del mierda que había hecho un tonto de él.

El hijo de puta iba a pagar.

🌈

Le tomó menos tiempo de lo que esperaba encontrar la información que quería. Lo que descubrió lo molestaba aún más. El hombre con el que Suzy lo había engañado era inglés.

JaeHyun sabía que era irracional disgustarse con una nación entera a causa de una sola persona, pero después del fiasco de Mark Lee había desarrollado una fuerte aversión a cualquier cosa inglesa. Se preguntó si sería una broma cósmica que un inglés hubiera arruinado su vida profesional y otro inglés hubiera arruinado su vida personal. Bueno, Mark Lee estaba fuera de su alcance, pero Lee Taeyong no lo estaba.

JaeHyun llamó a la puerta de la habitación de hotel, su cuerpo vibrando por la tensión y la agitación. Mientras esperaba, pensó en lo que sabía del hombre. Lee Taeyong tenía veinticinco años, siete años menos que él, y era un modelo exitoso que vivía en Londres. Un puto modelo. JaeHyun todavía no podía creer que Suzy lo había engañado con un modelo. Ella normalmente volvía la nariz hacia arriba, diciendo que no le gustaban los hombres que eran más bonitos o más delgados que ella.

La puerta se abrió.

Lee Taeyong no era particularmente flaco, pero era indudablemente bonito.

Era alto, casi tan alto como el propio JaeHyun, aunque era atlético y delgado, mientras que JaeHyun era musculoso y corpulento. Los hombros de Lee eran bastante anchos y estaban cubiertos con algunos músculos decentes, pero el ojo entrenado de JaeHyun rápidamente evaluó que el otro hombre no era rival para él. También era el polo opuesto de JaeHyun, en lo que se podía ver.

JaeHyun no tenía baja autoestima. A las mujeres les gustaba. Tenía la estereotipada apariencia eslava con sus ojos azules almendrados, mandíbula cuadrada y cabello negro recortado. Sabía que se veía muy bien. De todos modos, no se suponía que un hombre fuera hermoso. Francamente, hombres hermosos con rasgos refinados siempre hacían que JaeHyun se sintiera incómodo por algún motivo.

Este tipo... era uno de esos.

El cabello negro y ondulado de Taeyong era un poco demasiado largo y estaba casualmente peinado hacia atrás, enmarcando un rostro fuerte y hermoso con pómulos altos y cincelados. Grandes ojos oscuros miraban a JaeHyun con una expresión inquisitiva. ¿El tipo llevaba delineador de ojos? Sus ojos eran demasiado bonitos para que fueran naturales. Los generosos labios de Taeyong estaban fruncidos, su color rojo contrastaba con la pálida y perfecta tez del hombre. El idiota era precioso, JaeHyun le daría eso. De alguna manera, conseguía lucir bello sin parecer afeminado.

—¿Puedo ayudarte, amigo? —dijo Taeyong. Su voz era baja, su expresión un poco somnolienta, como si hubiera estado tomando una siesta.

Su inglés británico rayó los nervios de JaeHyun, provocándole una nueva oleada de ira. Este hombre había estado dentro de su novia. Había jodido a la mujer de JaeHyun en la propia casa de JaeHyun, en la propia cama de JaeHyun. Había fotografías de JaeHyun y Suzy por todas partes; no había manera de que el tipo no hubiera sabido que Suzy estaba tomada.

—Sabes quién soy, así que corta la mierda.

Reconocimiento se apoderó del rostro del chico. Taeyong se echó hacia atrás, cautela y un toque de incomodidad apareciendo en sus ojos.

—Eres el novio de Suzy. JaeHyun, ¿verdad?

—Encantado de conocerte —JaeHyun dijo, avanzando sobre él.

—Mira, no sabía que Suzy tuviera novio —dijo Taeyong rápidamente— Sólo vi tus fotos después —Le dio una media sonrisa torcida, torpe— Ella no me dejó exactamente husmear alrededor cuando llegamos a su piso...

En un movimiento rápido, JaeHyun empujó al idiota contra la pared.

—¿Esto es jodidamente divertido para ti, maldita mierda? ¿Fue divertido para ti joder la relación de otro hombre?

Taeyong alzó ligeramente las cejas.

—Estoy diciendo la verdad: no lo sabía. Además, creo que estás poniendo la culpa en el lugar equivocado. No es mi problema si su relación era tan débil que tu novia me invitó a su casa luego de media hora de baile...

JaeHyun le dio un puñetazo en la mandíbula.

Taeyong gimió, la sangre goteaba de su boca. La limpió, perdiéndose un punto en sus labios. Algo como miedo parpadeó en la cara de Taeyong, pero un momento después, se había ido. Levantó la barbilla, su expresión se endureció.

—¿Golpeé un nervio, tipo grande?

—Cierra la puta boca —dijo JaeHyun, golpeando la cabeza de Taeyong contra la pared y envolviendo sus dedos alrededor de su garganta— ¿No tienes nada de auto-preservación, mierda estúpida? He matado gente por menos.

El chico se rio entre dientes.

—¿Esta charla estúpida y machista realmente te funciona con otra gente, amigo?

Increíble. El idiota pensaba que JaeHyun tenía una postura machista.

—No tienes idea de lo que soy capaz, amigo —dijo JaeHyun con voz apagada— Puedo cortarte a la mitad con una mano —No era una amenaza vacía. Él podría. JaeHyun apretó su garganta. Le trajo una cantidad ridícula de satisfacción cuando Taeyong comenzó a jadear por aire. Pero no planeaba matar al tipo; Suzy no valía la pena. Así que cuando el rostro estúpidamente bello del modelo empezó a volverse morado, JaeHyun a regañadientes aflojó su agarre en su cuello.

Taeyong empezó a toser, tomó varias bocanadas de aire.

—Deberías estar agradeciéndome, ¿sabes? —dijo con voz ronca.

¿Este tipo era de verdad?

—¿Agradecerte por follar a mi novia?

—Por comprobar el grado de su lealtad —Taeyong lo miró—¿De verdad necesitas a una mujer que le contó a un perfecto desconocido cuan mierda eres en la cama?

Los ojos de JaeHyun se estrecharon en rendijas.

—No soy una mierda en la cama.

Taeyong se encogió de hombros.

—Sus palabras, no las mías. ¿Cómo iba a saberlo? —dió una mirada evaluativa a JaeHyun— Claro, eres bastante caliente, pero no significa nada si el tipo no sabe lo que está haciendo.

JaeHyun sintió que se le apretaba el estómago. ¿Bastante caliente?

—¿Eres un maldito maricón? —Maldito infierno, últimamente parecía que había maricones en todas partes.

Taeyong parpadeó.

—Bien —dijo débilmente— Sí que resultaste ser un sol... Si no supiera que sólo eres el producto de la propaganda anti-gay que predomina en tu país, estaría muy ofendido. Estoy tratando de no sentirme ofendido, pero no estás haciendo que me arrepienta de dormir con tu novia, ¿sabes?

—Entonces eres un maricón.

—Si necesitas saberlo, me identifico como bisexual, pero sí, generalmente prefiero a los hombres —dijo Taeyong con orgullo— No me avergüenzo de ello.

JaeHyun se burló.

—Por supuesto que no. No esperaría nada diferente de un hombre que no ve nada malo en tomar lo que pertenece a otro hombre.

Taeyong inclinó la cabeza hacia un lado.

—Está bien, me molesta profundamente tu insinuación de que ser bisexual o gay es algo de lo que estar avergonzado y que no tenemos moral. Mierda homofóbica aparte, te tengo noticias hombre de las cavernas: estar en una relación no significa que tu pareja sea tu propiedad. Tu novia no te pertenece. Ella es su propia persona. Si ella decide dormir con otro hombre, ese es su derecho, no importa lo mierda que sea de parte de ella. ¿Has pensado alguna vez que es tu propia culpa que no tuviera ningún incentivo para permanecer leal a ti? Por lo que he visto, tu personalidad no es exactamente brillante. O tal vez tú sí eres una mierda en la cama...

Gruñó de dolor cuando JaeHyun lo empujó contra la pared.

—Cállate —gruñó JaeHyun— Un marica que toma por culo no puede juzgar la destreza sexual de los hombres normales.

Taeyong se rio en su rostro.

—¿No crees que un "puto" esté mejor preparado para juzgar tu destreza que los hombres "normales"? —rodó sus caderas.

—¿Qué demonios crees que estás haciendo, jodida mierda? — preguntó JaeHyun, con el cuello encendido.

—¿Algún problema? —dijo Taeyong y rodó las caderas de nuevo, moliéndose contra JaeHyun.

—Para eso —ordenó JaeHyun, apretando de nuevo la garganta de Taeyong— No me asustarás con esta mierda repugnante.

—Repugnante, ¿eh? —dijo Taeyong suavemente, mirándolo a los ojos— Entonces, ¿por qué estás medio duro?

No estaba...

Mierda.

JaeHyun lo miró furioso.

—No soy un homo.

Taeyong sonrió de nuevo, algo parecido a la diversión apareció en su rostro.

—Dile eso a tu polla.

JaeHyun apretó los dientes.

—Cualquier hombre recto se pondría algo duro si alguien crea fricción contra su verga. Eso no me convierte en un homo.

—Por supuesto.

—Deja de frotarte contra mi polla, pervertido.

Taeyong sonrió más.

—¿Por qué no te apartas si esto te repugna tanto?

—Porque un pequeño maricón como tú no me asustará —dijo JaeHyun, sintiéndose demasiado nervioso para su gusto— La gente como tú son monstruos de la naturaleza. No deberían ser llamados hombres.

La expresión de Taeyong se oscureció.

—Sabes, he cambiado de opinión: me estoy ofendiendo, después de todo.

JaeHyun resopló.

—¿Se supone que eso me asuste?

Algo parpadeó en los ojos de Taeyong antes de que sus labios se convirtieran en una sonrisa.

—Deberías estarlo—dijo suavemente, y apretó los labios contra JaeHyun.

JaeHyun se puso rígido. Esto era enfermo, equivocado, y repugnante, pero, por alguna razón, estaba dolorosamente duro, y quería...

Se apartó bruscamente y se limpió la boca furiosamente antes de empujar al maricón contra la pared.

—¿Qué diablos? —gruñó, apretando el antebrazo contra la garganta de Taeyong— Te dije que no era un homo. ¿Tengo que escribirlo en tu cara?

Taeyong gruñó, luchando por respirar, y sin embargo continuó mirándolo con desafío.

—¿Qué dice de ti que a tu novia le guste un homo más que tú?

La estúpida mierda realmente tenía deseos de morir.

Un golpe en el estómago de Taeyong lo hizo doblarse. Otro en sus costillas lo arrojó de rodillas, sin aliento y con dolor.

JaeHyun agarró un puñado de pelo negro y jaló la cara de Taeyong hacia arriba.

—Debería golpearte hasta la muerte por tu gran boca.

Jadeando, Taeyong le sonrió antes de gruñir:

—¿Por qué no das a mi boca un mejor uso? —Antes de que pudiera reaccionar, Taeyong apretó los labios entreabiertos contra el contorno de la polla dura de JaeHyun.

Los músculos de JaeHyun se cerraron. No podía moverse, no podía respirar, no podía hacer otra cosa que mirar a Taeyong mientras arrastraba sus rojos labios sobre su polla vestida, mientras miraba a JaeHyun.

—Deja eso —se oyó a sí mismo decir, su cuerpo vibrando con tensión contenida, su polla tan dura que era doloroso. ¿Por qué estaba tan duro, maldita sea?

Mirándolo a los ojos, Taeyong se frotó la mejilla contra la erección de JaeHyun como un gato hiper-desarrollado, murmurando:

—¿Cómo te sientes al saber que un homo te provocó una erección, chico hétero?

Y JaeHyun se quebró. Tiró de su cremallera hacia abajo, agarró su polla y la empujó en la boca del maricón. Taeyong gruñó, atragantándose con la gruesa longitud en su boca, sus ojos se volvieron cómicamente anchos. La vista era inmensamente satisfactoria. Claramente el tipo había estado faroleando. Esperaba que Taeyong luchara y se liberara ahora que JaeHyun lo había desafiado en su propio terreno, pero Taeyong no lo hizo. Miró a JaeHyun, apretó sus labios alrededor de la polla de JaeHyun, y chupó.

Los ojos de JaeHyun rodaron hasta la parte de atrás de su cabeza, un gemido bajo se deslizó de su boca. El calor, la humedad, la cantidad perfecta de succión, eran demasiado, y de repente ya no se trataba de una faroleada de un maricón, sino sobre una boca caliente, húmeda húmeda húmeda envuelta alrededor de su dolorida polla. Antes de que JaeHyun pudiera detenerse, sus caderas se empujaban dentro y fuera de la boca del chico, la repugnancia y la abrumadora necesidad de joder esa boca haciendo estallar una guerra dentro de su cuerpo.

Quería decir, "Detente", pero no salió nada. Quería empujar al maricón lejos, pero su cuerpo no obedecía. No podía hacer otra cosa que apretar su polla en la garganta del chico, gruñendo lentamente ante la sensación mientras la jodía por varios minutos, tal vez por horas; no tenía ni idea. La boca de Taeyong era perfecta alrededor de la polla de JaeHyun, y JaeHyun se estaba perdiendo, empujándose como un hombre poseído, acunando el rostro de Taeyong en sus manos, necesitando... joder.

Antes de darse cuenta, estaba gimiendo y corriéndose en la garganta del chico.

Durante un largo momento, sólo hubo silencio y un placer abrumador.

Y entonces su cerebro volvió a ponerse en marcha.

—Eso no sucedió —dijo con voz ronca, con los ojos muy abiertos y sin aliento.

Taeyong se limpió la boca, observándolo con una mirada pensativa que habría hecho que JaeHyun se sintiera incómodo si ya no estuviera jodidamente fuera de su mente.

—Claro —dijo Taeyong amistosamente. Se puso de pie y sonrió— Gracias por la visita. Fue... interesante. Ya sabes dónde está la puerta.

JaeHyun no necesitaba que se lo dijeran dos veces. Estaba casi fuera de la habitación cuando Taeyong dijo:

—Me disculparía por darle a tu novia un orgasmo, pero ahora ella y tú están a la par.

JaeHyun cerró la puerta de golpe.

Salió del edificio con náuseas rodando en su estómago. Con la mandíbula apretada, mirando directamente al frente, evitando ver a los ojos de los demás. Nunca se había sentido tan inhibido y enfermo en su vida. ¿Podría la gente verlo y saber lo que había pasado? ¿Estaba escrito en su rostro que había follado la boca de otro hombre? ¿Eso lo hacía también un maricón?

Pidoras, pidor, goluboy, pedik -sinónimos rusos para decir "marica" resonaban en su mente con una voz mordaz, disgustada. Sonaba muy parecida a la de su tío, y le traía recuerdos medio olvidados de su infancia.

JaeHyun había crecido en un pequeño pueblo ruso lejos de las principales ciudades. El pueblo era tan anticuado que parecía atascado en la primera mitad del siglo XX, en muchos aspectos. Con sólo una televisión en blanco y negro en todo el pueblo, todos estaban básicamente aislados del resto del mundo. JaeHyun no se sentía mal por ello; simplemente no sabía nada. Él y sus hermanos pasaron su infancia trabajando duro en su pequeña granja bajo el severo y atento ojo de su tío. Un ex sargento del ejército, el tío Kwon no creía en los "perezosos".

—No sean jodidos maricones y pongan sus culos a trabajar—El tío Kwon les gritaría cuando los chicos estuvieran cansados y quisieran jugar para variar. "Maricón" había sido un sinónimo de "débil" durante tanto tiempo como JaeHyun podría recordar. Originalmente, ninguno de los muchachos había sabido exactamente lo que la palabra significaba, pero todos sabían que no querían ser maricones. Cuando los muchachos se quejaban de tener frío o estar hambrientos, el tío Kwon les ladraba para que dejaran de ser pequeños maricones y empezaran a ser hombres de verdad. Los maricones no eran hombres reales por lo que al tío Kwon concernía, y los muchachos nunca habían cuestionado la autoridad o el conocimiento de su tío.

Cuando JaeHyun cumplió once años, la palabra tuvo otro significado.

Había una nueva familia en el pueblo, algo casi nunca oído. Los recién llegados se habían mudado de Moscú y tenían un adolescente varios años mayor que JaeHyun. El nombre del chico era Philip y no se parecía a ningún otro niño que JaeHyun hubiera visto en su vida: piel suave, ojos de ciervo y bastante inútil en la agricultura; o en cualquier cosa, para el caso. Y, sin embargo, JaeHyun no podía resignarse a despreciarlo. El chico era lindo. Él tenía una sonrisa agradable y un montón de historias divertidas que contar. A JaeHyun le gustaba mirarlo. Así fue como un día capturó a Philip besando a Sergei, otro chico de su pueblo. JaeHyun estaba completamente atónito. Habiendo vivido en una aldea muy protegida, pasada de moda toda su vida, JaeHyun ni siquiera había sabido que los muchachos podían besar a otros muchachos. Confundido, fue a su tío y le preguntó acerca de eso.

Las consecuencias no fueron nada menos que explosivas.

JaeHyun recibió la paliza de su vida por preguntar "una pregunta jodidamente estúpida y extraña". Philip y su familia abandonaron el pueblo apresuradamente la misma noche. Sergei, el niño que Philip había besado, fue golpeado hasta la muerte por su propio padre.

—El maricón se lo tenía merecido —tío Kwon había dicho con sombría aprobación— Abominaciones, todos ellos. No se les debe permitir mezclarse con la gente normal.

Los hermanos de JaeHyun habían murmurado su asentimiento mientras un JaeHyun de once años se sentaba allí, sintiéndose enfermo del estómago. ¿Fue la muerte de Sergei su culpa por haber dicho a su tío lo que había visto? Había conocido a Sergei. El muchacho había sido fuerte y capaz, y no parecía una abominación o un débil. ¿O había sido corrompido por Philip?

¿Era realmente contagioso?

—No te sientas mal, chico —el tío Kwon dijo bruscamente, dándole palmaditas en la cabeza a JaeHyun— Esos monstruos no son nada como tú y tus hermanos. Son una vergüenza para los hombres y se les debe dar caza y matarlos como perros rabiosos para que no difundan su enfermedad.

Más de veinte años después, cuando JaeHyun salió del hotel en el que había jodido la boca de otro hombre, pensó en las palabras de su tío y sintió náuseas en el estómago. No, ya no era un niño desvalido de once años. Sabía que la homosexualidad no era en realidad una enfermedad. Su tío había muerto hacía tiempo, y ahora JaeHyun sabía que el odio del tío Kwon por los hombres gay había sido... bastante radical. Pero era imposible erradicar por completo todo lo que había creído.

Él no era un maricón. Él era normal.

Lo que había sucedido en el hotel fue una casualidad; nunca volvería a suceder.

Nunca.

🌈

Sorete: Persona, cosa o situación despreciable.

Suzy:



2

Cinco meses después.

La llamada llegó mientras JaeHyun estaba descansando frente al televisor con una cerveza en la mano. El Chelsea acababa de anotar contra el Liverpool, para molestia y decepción de JaeHyun. Había puesto una apuesta sobre el Liverpool, pero el maldito Jaemin Dubois sólo tenía que marcar y arruinarlo.

Su teléfono sonó de nuevo y JaeHyun miró tristemente el identificador de llamada, entrecerrando los ojos para asegurarse de que sus ojos no lo estaban engañando.

No lo estaban. Realmente era John Seo, su antiguo jefe, y un ingrato hijo de puta, el hombre al que JaeHyun había respetado y considerado estúpidamente como un amigo antes de que Johnny lo hubiera despedido hace cinco meses. Bien, tal vez no por nada, JaeHyun concedió eso a regañadientes, pero aun así. ¿No eran quince años de lealtad más valiosos que el juguete sexual con el que Johnny estaba obsesionado?

JaeHyun miró su teléfono antes de suspirar y acariciar la pantalla para contestar la llamada. No se molestó en charlar y dijo:

—No pensé que volvería a oír hablar de ti después de que me dijeras que me jodiera y nunca regresara —O algo por el estilo. JaeHyun no lo recordaba muy bien porque estaba demasiado ocupado siendo asfixiado por Johnny, pero la esencia del mensaje había sido bastante clara. Francamente, había tenido suerte de salir con vida. Johnny podía ser absolutamente despiadado cuando estaba enfadado y JaeHyun sabía eso mejor que nadie.

—Las circunstancias han cambiado —dijo Johnny— ¿Has encontrado otro trabajo?

—Sabes que no lo he hecho —dijo JaeHyun, con los labios torcidos. No tenía delirios: Johnny no estaría llamando si no hubiera comprobado a fondo para asegurarse de que JaeHyun no había aceptado ninguno de los numerosos puestos de trabajo que le habían ofrecido los enemigos de Johnny.

—Sí, lo sé —dijo Johnny— ¿Por qué?

Esa fue una pregunta justa. JaeHyun podría haber sido despedido de su trabajo anterior, pero era bueno en lo que hacía y no le faltaban ofertas de trabajo. Normalmente no estaría todavía desempleado. Simplemente había estado esperando la oferta correcta. Podría permitirse el lujo de estar temporalmente desempleado.

JaeHyun sonrió.

—Todos querían que te vendiera.

Hubo silencio en la línea. Ambos sabían que JaeHyun sabía demasiado sobre los negocios de Johnny, tanto legales como ilegales. Podría haber hecho una jodida fortuna al vender a Johnny.

—¿Por qué no lo has hecho? —dijo Johnny, oyéndose indiferente, como si no hubiera dudado ni por un momento de que JaeHyun no lo haría.

JaeHyun frunció el ceño y tomó un trago de cerveza.

—Porque aparentemente soy un idiota —Realmente era un idiota por permanecer leal al hombre que lo había pateado por un juguete sexual.

—Bien —dijo Johnny secamente— Tengo un trabajo para ti.

JaeHyun inclinó la cabeza hacia atrás, frunciendo el ceño ante el tenue techo iluminado.

—¿Un trabajo? —No era como si Johnny perdonara a alguien que le había hecho daño.

—Mira —dijo Johnny con una voz cortante— No pienses ni por un momento que he olvidado lo que hiciste, pero sé que tú, erróneamente, pensaste que actuabas por mis mejores intereses. Te estoy dando una segunda oportunidad. Tu última oportunidad. No la jodas.

—¿Qué, exactamente, es el trabajo? —preguntó JaeHyun, desconfiado pero curioso— ¿Qué pasó? —Johnny era un hombre orgulloso y testarudo que rara vez cambiaba sus decisiones. No le ofrecería a JaeHyun una segunda oportunidad si realmente no lo necesitaba.

—No sé si lo sabes o no, pero he trasladado el cuartel general de Suiza a Londres —la voz de Johnny era fresca y tranquila, pero JaeHyun podía sentir la tensión en ella.

JaeHyun dijo:

—¿Y?

—Necesito salir de Londres por un mes, pero hay una... situación aquí, y no puedo dejar a Mark desprotegido.

JaeHyun se burló. Por supuesto. Debería haberlo sabido. Debería haber sabido que el mocoso inglés tenía el poder de hacer que Johnny cambiara de idea. Era un poco irónico que Mark Lee fuera la razón por la que JaeHyun había perdido su trabajo y era la razón por la que lo recuperaba. ¿O fue él?

—¿Qué clase de situación? —dijo bruscamente. Todavía no entendía. Johnny tenía cientos de personas a su servicio.

—Está en las noticias —dijo Johnny con un suspiro, la impaciencia perceptible en su voz— Tres hombres gays han sido golpeados hasta morir. Todos ellos estaban públicamente fuera, y todos ellos fueron influyentes de una manera u otra en el avance de las causas LGBT. Las autoridades creen que es obra de algún culto anti-gay.

JaeHyun se frotó la sien.

—¿Y crees que tu chico es un blanco? Una pausa.

—No lo sé —dijo Johnny— Pero Mark está públicamente fuera y ha estado en todas las noticias desde el comienzo del verano como el único heredero del imperio empresarial de Donghae. Es un objetivo obvio —Su voz adquirió un borde de acero— Incluso si él no es un blanco, no voy a arriesgarlo.

—¿Por qué yo? —preguntó JaeHyun— Tú tienes a otras personas.

Tienes a Seulgi.

—Anya me acompañará—dijo Johnny— La necesito conmigo en Perú. No puede estar en dos sitios a lavez —Hizo una pausa— No te despedí porque dudara de tus habilidadesprofesionales, JaeHyun. Te despedípor lo que hiciste. Sé lo bueno que eres y por eso no creí que no tuvieras nada que ver con la desaparición de Mark cuando tú eras responsable de él.

JaeHyun tomó otro sorbo de su botella y decidió que odiaba a John Seo. Johnny sabía muy bien cómo manipular a la gente para que hiciera lo que quería. Pero aun sabiendo que Johnny lo estaba manipulando, todavía estaba trabajando, maldita sea. Johnny no era alguien de dar cumplidos a la ligera.

—¿Y confiarías en mí con la seguridad del muchacho después de que me deshiciera de él la última vez? —preguntó JaeHyun—

¿Después de que lo maltratara un poco esa otra vez? —Sabía que Johnny no lo había olvidado. Johnny nunca olvidaba nada.

Johnny no respondió de inmediato.

—No lo haría si tuviera otra opción —dijo, su voz como el hielo— No confío en ti con él, pero confío en que lo mantengas a salvo —Una pausa — Los asesinatos no son la única razón por la que necesito que protejas a Mark. Charves ha sido un fastidio últimamente. Algunas de sus gentes fueron vistas en Londres.

JaeHyun frunció el ceño. Charves era un gánster peruano con una vendetta personal contra Johnny. También estaba loco como un mono y, por lo tanto, impredecible.

—Tú y Seulgi son los únicos que saben cómo funciona su mente—dijo Johnny— Voy al Perú para tratar con él y no puedo permitirme distraerme. Y lo haré si me preocupa la seguridad de Mark.

Jodido infierno. Ese chico Inglés tenía a Johnny completamente dominado. ¿Quién lo hubiera pensado?

—Bien —dijo JaeHyun— Pero necesitaré una visa.

—Ya está arreglado.

JaeHyun se rio con voz ronca.

—Eres un idiota presumido —Por supuesto, Johnny ni siquiera podía imaginar que alguien le dijera que no.

—Cuidado, JaeHyun.

JaeHyun puso los ojos en blanco. Johnny creía firmemente que la familiaridad generaba desprecio y generalmente se distanciaba de sus empleados. El problema era que él y Johnny se conocían por la mitad de sus vidas y se conocían demasiado bien para una estricta relación de jefe-empleado. Por otro lado, tampoco eran lo suficientemente cercanos como para ser verdaderos amigos. Siempre fue una lucha para JaeHyun encontrar el equilibrio correcto.

JaeHyun dijo bruscamente:

—Jódete, no tengo que ser respetuoso hasta que firme el contrato. Envíamelo ahora. ¿Cuándo me necesitas en Londres?

—Para el final de la semana —Johnny se quedó en silencio un momento— No me vuelvas a decepcionar —le dijo por fin, con una voz engañosamente suave— Si algo le sucede mientras estoy fuera, perder tu trabajo es lo último de lo que tendrás que preocuparte. Te encontraré.

JaeHyun sonrió. No se hacía ninguna ilusión sobre ello. Johnny raramente se ensuciaba las manos en estos días, pero cuando lo hacía, no era bonito.

—Lo sé —dijo— No repito mis errores dos veces. Tú lo sabes.

—Lo sé—dijo Johnny y colgó.

JaeHyun dejó escapar un suspiro y se quedó mirando a su teléfono, preguntándose si había cometido un error. Tenía su orgullo y no tenía ganas de ser guardaespaldas del mocoso Mark Lee. Pero, por otra parte, le debía a Johnny. Si Johnny no lo hubiera tomado bajo su ala hace todos esos años, ¿quién sabría cuál litera de la cárcel estaría calentando hoy? Le había salvado la vida a Johnny un montón de veces desde entonces, pero eso en realidad nunca se había sentido como si hubiera pagado su deuda. La verdad era, que hasta que conoció a John Seo, su vida había sido una mierda. Había sido nadie de algún pueblo de mala muerte, sin educación, sin perspectivas, con deudas enormes, y una inclinación por la violencia y las drogas costosas. Incluso después de quince años de leal servicio, JaeHyun todavía sentía que le debía algo a Johnny.

Tal vez este trabajo finalmente haría el truco y estaría finalmente libre.

Ignorando el nudo de inquietud que había aparecido en su estómago ante la idea de ir a Londres, JaeHyun fue a su ordenador portátil para reservar un vuelo.

Londres era una ciudad enorme. Las probabilidades de encontrarse con alguien que preferiría no ver eran muy escasas. No tenía nada de qué preocuparse.

3

Londres lo recibió con niebla y lluvia intensa.

El taxi lo dejó enfrente del edificio de Mark Lee, pero JaeHyun todavía estaba empapado para el momento en que llegó al interior. Todo lo que quería era una taza de té caliente y un cambio de ropa, pero la extensa comprobación de seguridad para acceder al ascensor privado que conduce al pent-house de Mark le tomó casi quince minutos. A pesar de que las medidas de seguridad le satisfacían, la larga espera con la ropa empapada no lo puso exactamente en un buen estado de ánimo. En el momento en que fue aprobado y las puertas del ascensor privado se abrieron para revelar el espacioso piso de Mark Lee, JaeHyun no estaba en un estado de ánimo como para esperar hasta que su propietario hiciera una aparición. En silencio, se dirigió hacia la cocina, donde podía oír voces familiares.

—.. Yo todavía no entiendo por qué tiene que ser él —Mark Lee estaba diciendo— Me odia. No confío en él.

—Entonces confía en mí—dijo Johnny— JaeHyun es el mejor en lo que hace. En la década que fue responsable de mi seguridad, ningún intento contra mi vida tuvo éxito —La voz de Johnny se suavizó un poco— Si las cosas fueran diferentes, yo no lo habría elegido para ser tu guardaespaldas, pero...

Mark suspiró.

—Lo sé. Vuelve pronto, ¿sí?

—Sí—dijo Johnny— JaeHyun, puedes dejar de espiar.

JaeHyun entró en la cocina, colocando en su rostro una expresión de indiferencia ante la vista que lo recibió.

La cabeza de Mark estaba descansando sobre el pecho de Johnny, los dedos de Johnny recorriendo a través de los rizos dorados del chico. Los ojos azul-hielo de Johnny fijos en JaeHyun por sobre el hombro de Mark, perdiendo la suavidad que tenían hace un momento. Ahora sólo quedaba el borde duro calculador con que JaeHyun estaba tan familiarizado.

—Hola, JaeHyun —Mark dijo sin entusiasmo, sin mirarlo.

—Tengo que salir antes de lo previsto —dijo Johnny, sin molestarse con las sutilezas sociales— Voy a estar fuera durante un mes, tal vez más.

Mark suspiró, enterrando su rostro en el cuello de Johnny.

—Odio eso.

—Lo sé —dijo Johnny, apretando su brazo alrededor del chico por un momento.

JaeHyun pasó el peso de un pie al otro, profundamente incómodo.

—Mantente seguro, ¿sí? —Mark murmuró en voz tan baja que JaeHyun apenas pudo oírlo.

Algo brilló en los ojosde Johnny cuando se encontraron con losde JaeHyun. Los dos sabían que no existía algo así como "estar seguro" cuandotu nombre era John Seo. Johnny era un hombre peligroso y poderoso, pero habíaotros hombres peligrosos y poderosos. De vuelta en Moscú, JaeHyun había oídorumores de que Johnny quería deshacerse de los aspectos ilegales de su negocio y estaba haciendo una limpieza importante. Eso puso a un buen número de sus antiguos socios de negocios infelices.

—Lo haré —respondió Johnny.

Mark levantó la cabeza y sonrió con cierta tristeza hacia Johnny. Pese a todo el desagrado que JaeHyun sentía por el chico, sabía que Mark Lee estaba lejos de ser estúpido. Después de todo, el propio padre de Mark había muerto durante un viaje de "negocios" similar al que se iba Johnny.

Mark pasó la mano por el pecho de Johnny y le ajustó un poco la corbata.

—Si te matan, voy a ponerme muy, muy, loco —dijo con una sonrisa torcida antes de jalar el rostro de Johnny por la corbata y presionar sus labios juntos.

JaeHyun miró hacia otro lado.

Después de aproximadamente medio minuto, los sonidos de besos finalmente se detuvieron con un chasquido húmedo.

—Tengo que atrapar un vuelo, Ricitos —dijo Johnny, alejándose de Mark.

Mark no dijo nada, envolviendo sus brazos alrededor de sí mismo.

Johnny lo miró por un largo momento antes de cambiar su mirada a JaeHyun.

—Si algo le sucede, tú serás responsable por ello. Estás para acompañarlo a todas partes, sin excepción.

—No lo necesito en la fiesta de compromiso de mañana—Mark intervino.

—Sin excepción —repitió Johnny, encontrando la mirada que Mark disparó en su dirección— Estoy hablando en serio, Mark.

Mark simplemente lo fulminó con más fuerza.

Johnny sonrió un poco, la frialdad en sus ojos desapareciendo, antes de tirar al chico cerca y besarlo con fuerza, codicioso y posesivo.

—Compórtate mientras no estoy —dijo con voz ronca— Sé un buen niño para mí.

Los ojos de Mark se iluminaron. JaeHyun ni siquiera quería saber.

Con una breve inclinación de cabeza hacia JaeHyun, Johnny desapareció.

Un silencio incómodo descendió sobre la habitación. Él y Mark se quedaron mirándose el uno al otro.

A JaeHyun nunca le había gustado el niño. Era demasiado bonito, demasiado inocente, también muy... gay. Su extravagancia rayaba en los nervios de JaeHyun.

—Tú realmente no tienes que acompañarme a la fiesta de compromiso de mañana —dijo Mark finalmente— No quiero que lo hagas. Sería extraño como el infierno. Es decir, yo estoy acostumbrado a los insultos homofóbicos, pero no quiero ofender a los anfitriones.

JaeHyun frunció el ceño.

—Quieres decir...

—Sí, las personas que se están casando son gays —dijo Mark y miró a JaeHyun a los ojos, como desafiando a JaeHyun a decir algo malo— Tal vez tú hayas oído hablar de Haechan Dubois?

Por supuesto que lo había hecho. No todos los días un jugador de fútbol del calibre de Haechan salía del closet.

—Sí. Es un ex jugador del Chelsea que recientemente admitió que era un maricón.

Mark sacudió la cabeza.

—No vas a la fiesta a menos que prometas no arruinar su día siendo grosero y homofóbico.

JaeHyun puso los ojos en blanco.

—Puedo contenerme. Me contuve hace unos minutos,

¿verdad?

—¿Te contuviste? Debo haber imaginado la mirada de disgusto en tu cara.

JaeHyun no dijo nada.

Mark dejó escapar un suspiro.

—Mira, sé que no te gusto. No me gustas tampoco, así que vamos a hacer un trato, ¿sí? Tú no tienes que quedarte cuando no sea necesario. Johnny estará fuera del país. No va a saberlo.

JaeHyun resopló.

—No tengo deseos de morir, chico. Me dijo que te siguiera a todas partes. Voy a seguirte a todas partes. No tienes que gustarme para mantenerte a salvo.

Mark levantó las cejas.

—¿Tienes miedo de él?

—Sí —JaeHyun dijo sin rodeos. Si el niño hubiera visto la extensión de lo que Johnny era capaz de hacer, no habría siquiera preguntado. Ser cauteloso sobre Johnny era inteligente. Un leopardo no puede cambiar sus manchas sin importar lo duro que estuviera trabajando para cubrirlas— Y tú eres un idiota si no lo haces, no importa lo bueno que seas en chupar la polla. Él no es un maricón. Recuperará sus sentidos pronto.

Mark parpadeó.

—Cada vez que me pongo a pensar que puedo tolerarte, tú demuestras que estoy equivocado —Él inclinó la cabeza hacia un lado, con los ojos curiosos— Sabes, a veces me pregunto si tienes sentimientos latentes por mí o por Johnny.

JaeHyun se lo quedó mirando.

—¿Se supone que eso es un chiste?

Mark sacudió la cabeza y salió de la cocina. JaeHyun apretó los dientes y lo siguió.

—Tú no puedes decir estupideces así y luego ignorarme.

—Tienes razón, eso fue estúpido —murmuró Mark— Estoy bastante seguro de que en realidad no tienes sentimientos por ninguno de los dos... sólo un montón de sentimientos gays reprimidos en general.

JaeHyun cerró los puños e intentó no pensar en una cierta habitación de hotel y una boca húmeda alrededor de su pene.

—No soy un homo. No tengo ningún "sentimiento homosexual reprimido". Es patético cómo los gays ven homosexualidad en todas partes.

Mark sonrió un poco, moviendo la cabeza.

—Lo que sea. De todos modos, Haechan Dubois es la única estrella de fútbol públicamente asumida en el mundo. A pesar de que no juega más, sigue siendo famoso y su salida es un gran negocio para todos nosotros, así que estoy seguro de que habrá una gran cantidad de miembros de la comunidad LGBT en la fiesta. Entonces o te comportas o no vas. Es tan simple como eso. Haechan es el hermano de mi mejor amigo. No puedo, y no voy a, dejar que arruines la noche.

—Voy a mantener mis opiniones para mí mismo —dijo JaeHyun, con el ceño fruncido, pensativo. Si iba a haber muchas personas gays prominentes en la fiesta, era muy probable que fueran blancos del culto. Él tenía que estar allí, independientemente de su disgusto. Era un profesional, ante todo.

La desconfianza en los ojos de Mark no desapareció.

—Ya veremos —dijo en voz baja— La fiesta es mañana a las seis de la tarde. No llegues tarde.

JaeHyun se le quedó mirando.

—No voy a ninguna parte. ¿Johnny no te dijo que me iba a quedar aquí?

Los ojos de Mark se abrieron.

—¿Qué? —Se interrumpió y suspiró, sacudiendo la cabeza—

Bien. Sígueme, entonces. Te voy a mostrar tu habitación.

A juzgar por la tensión acumulada en los hombros de Mark, Johnny tenía una gran lucha viniendo a su encuentro.

JaeHyun no estaba preocupado. No estaba aquí para ser querido y hacer amigos. Estaba aquí para hacer su trabajo.

—Y, ¿JaeHyun? —dijo Mark, su voz muy suave— No me importan tus puntos de vista, pero no voy a tolerar insultos homofóbicos hacia mis amigos. Dame una razón y te mando fuera, independientemente de lo que diga Johnny. Si no me siento cómodo a tu alrededor, no voy a quedarme cerca de ti. Hay suficiente odio hacia nosotros; no voy a tolerar eso en mi propia casa. ¿Lo tienes?

—Sí—dijo JaeHyun. El chico tenía una columna vertebral, le daría eso. Podía respetarlo.

🌈

4

Taeyong estaba tan, tan atrasado.

—¡Maldita sea, Hermione! —dijo, tratando de infundir cierta autoridad a su voz— Ven en este instante.

Su gato no se movió una pulgada.

—Vamos, chica — declaró, mirando su reloj. Estaba tan jodidamente atrasado— Ven, princesa. Por favor. Yo sé que puedes— Al menos nadie podía verlo implorándole a su gato. Un beneficio adicional de vivir solo.

Hermione no se movió, siguió maullando patéticamente desde su lugar en la parte superior del armario. Taeyong suspiró, rozando sus dedos por el cabello cuidadosamente arreglado. No quería dejarla allí. Probablemente estaría fuera hasta la mañana siguiente y no estaba seguro de su capacidad para bajar mientras que estaba fuera. No sería la primera vez que su gato había subido sobre algo y luego no pudiera bajar. Taeyong amaba a Hermione, lo hacía, pero no era ciego a sus defectos. Ella era un poco... no muy inteligente, la verdad. Su hermana, Karina, siempre se quejó y lo llamó idiota por nombrar al "gato más tonto que existe" como uno de los personajes de ficción más inteligentes. Para ser justos, él no podría saber exactamente cuan inteligente era ella -o no- cuando Hermione había sido una gatita.

—Está bien —dijo con un suspiro, mirando de nuevo su reloj. Ya estaba quince minutos tarde— Es tu propia culpa —dijo, tratando de alcanzar la escoba.

Media hora más tarde, después de conseguir a su gato en el suelo y cambiar su atuendo, Taeyong estaba subiendo a su Range Rover, tratando de no sentirse culpable. Tal vez su madre tenía razón y no debería ser responsable de otro ser vivo. Con suerte Hermione no quedó demasiado traumatizada. Pero no era como si él tuvo mucha opción, ¿verdad? Era grosero llegar tarde a la fiesta de compromiso de su jefe. Bueno, estrictamente hablando, Haechan Dubois no era su jefe... Taeyong fue empleado por una agencia de modelos y firmó un contrato para ser la cara de una nueva línea de moda de Haechan Dubois para hombres, pero aun así. Llegar tarde no era aceptable. Hacerlo viéndose como si hubiera estado luchando con su gato, era aún menos aceptable. La fiesta no era exactamente un asunto pequeño, y había probabilidades de que estuvieran miembros de la prensa asistiendo. El compromiso de Haechan Dubois con otro hombre era una gran cosa, después de todo. No todos los días un ex futbolista del calibre de Haechan salía del closet.

Taeyong sonrió tristemente, preguntándose cuándo el mundo del deporte iba a cambiar. Tuvo suerte que el negocio del modelaje no era tan cruel e implacable con las personas no heterosexuales. Claro, había culos en todas partes, pero las cosas no eran tan malas como en el fútbol. Había unos pocos diseñadores y modelos gays en la industria de la moda, y la mayoría de las personas estaban bien con Taeyong siendo abiertamente bisexual. En realidad, a veces se preguntaba si el hecho de que no fuera hétero había influenciado directamente a Haechan en la elección de él como la cara de su línea de moda. Tal vez. De cualquier manera, fue una gran oportunidad. La línea de moda de Haechan estaba recibiendo mucha publicidad. Taeyong no dudaba de que fuera un gran éxito. Gay o no, Haechan Dubois había sido siempre un favorito de los medios. Era el Niño de Oro de Inglaterra, con su exquisita apariencia, encanto sin esfuerzo, una triste historia de infancia, y el trágico final de su prometedora carrera. Haechan también tenía un gran instinto en los negocios y pertenecía a la rara categoría de las personas que tenían éxito en todo lo que se propusieron lograr, y Taeyong estaba realmente halagado de que Haechan lo hubiera elegido para ser la imagen de su línea de moda. Eso iba a ser enorme.

Taeyong sonrió con entusiasmo ante la idea, apagó el motor y salió de su coche. Tal como esperaba, había un grupo considerable de paparazis enfrente del club.

—Taeyong, nos das unas palabras, por favor!

—Taeyong, ¿es verdad que vas a ser la cara de la línea de moda de Dubois? ¿Qué pasa con el contrato exclusivo rumoreado con Burberry?

—Taeyong, ¿algún comentario sobre el escándalo sucedido durante la semana de la moda de Nueva York?

—Taeyong, fuiste visto con...

Poniendo su más ardiente mirada misteriosa, Taeyong caminó hacia la entrada del club. Para ser totalmente honesto, a pesar de sus años en la industria, todavía se sentía como un fraude cuando lo hacía. Al crecer, había estado muy lejos de ser ardiente y misterioso. Había sido un geek total de niño, prefiriendo las noches tranquilas con un libro a salir con los amigos que no tenía. La pubertad no lo había tratado bien: había sido un adolescente torpe, desgarbado, con granos, obsesionado con los videojuegos y los libros de Harry Potter. Un perdedor que era empujado y tropezaba en los pasillos.

¿Quién hubiera imaginado por entonces que no estaba más que floreciendo muy tarde?

Ahora, mirando el delicioso pelo negro de Taeyong, sus ojos oscuros de dormitorio y físico tonificado, nadie creería lo dolorosamente fuera de moda y poco atractivo que solía ser. Su yo adolescente nunca habría creído que un par de años más tarde él iba a tener la reputación de ser un mujeriego. Taeyong quería reír cada vez que oía que lo llamaban así. Bueno, para ser justos, la reputación no era del todo inmerecida. Taeyong había sido un poco seductor en esos primeros años de modelaje, jodiendo todo lo que se moviera, porque de repente, toda la gente lo quería y eso había sido un poco fuerte. Todavía lo era, a veces. Taeyong no podía negar que aún amaba la emoción de atraer las miradas de admiración de hombres y mujeres que no le habrían dado una segunda mirada en su juventud. Tal vez era mezquino, pero que carajos, se le permitía ser mezquino después de años de burlas y rechazo.

Taeyong negó con la cabeza, sonriendo un poco.

—Tienes veinticinco años, idiota —murmuró para sí mismo. Un adulto. Una persona adulta real. Ya era tiempo de superar sus años adolescentes de mierda. No era la primera o la última persona cuya adolescencia apestó.

Sacudiendo sus pensamientos lejos, Taeyong entró en el club. Su expresión distante firmemente sostenida, navegó a través de la multitud, algo aliviado de que hubiera tantos invitados. Sin duda, su tardanza no habría sido notada ya que había tantos otros personajes famosos: jugadores de fútbol, modelos, ejecutivos, políticos, y celebridades. Taeyong no se sorprendió. Por lo que sabía de Haechan Dubois, el hombre no era de los que se pierde la oportunidad de hacer conexiones. No fue todo negocio, para ser justos: Taeyong pudo ver a la familia de la pareja comprometida y un buen número de caras conocidas de organizaciones benéficas LGBT. Sin dudas era un público interesante y diverso.

Taeyong miró alrededor de la habitación, su mirada deslizándose sobre los grupos de personas charlando. Probablemente debería encontrar a Haechan y su prometido...

Su mirada se volvió hacia el hombre alto y rubio apoyado en la pared. Había algo familiar en él...

El hombre volvió un poco la cabeza y Taeyong chupó una respiración. Mierda. Era él. El cabrón homofóbico que había mamado en Moscú.

Taeyong se mordió los labios, mirando al otro hombre.

La cuestión era que Taeyong por lo general nunca se acostaba con personas tomadas. No había sabido que Suzy estaba tomada; había notado la foto de ella y su novio sólo después del sexo. Se había sentido una mierda por todo el asunto, pero después de conocer a su de-mente-cerrada novio, Taeyong no podía culpar exactamente a Suzy por desviarse. El tipo era un matón gigante.

Taeyong odiaba a los agresores. Ese hombre -JaeHyun, si su memoria recordaba bien- había traído una avalancha de recuerdos humillantes y dolorosos de su juventud: sobre ser empujado contra los casilleros, ser llamado maricón y pateado alrededor por un manojo de heterosexuales homófobos iguales a este tipo. Taeyong no podía luchar contra los agresores como adolescente, pero ahora que ya no era un palo delgado y tímido, podría más que valerse por sí mismo. Estaba orgulloso de que no había dejado que sus inseguridades adolescentes lo abrumaran en Moscú, orgulloso de que no le había permitido a ese idiota homofóbico patearlo alrededor. Él había ganado. El idiota había salido de su habitación de hotel completamente confundido y disgustado consigo mismo. Se lo merecía. Taeyong había estado tan orgulloso, seguro de que había enseñado al homófobo una lección y JaeHyun sabría mejor en el futuro.

Pues bien, tanto por eso. El idiota se estaba mofando abiertamente de Haechan y su prometido, Taeil. La pareja aún no estaba haciendo nada extravagante: Taeil tenía su brazo colgando casualmente alrededor de la cintura de Haechan, su pulgar apoyado en la cadera de Haechan mientras la pareja hablaba con un par de invitados. Por lo que las demostraciones públicas de afecto fueron, muy dóciles, pero juzgando por la cara de JaeHyun, ellos podrían muy bien estar teniendo sexo. Imbécil.

Frunciendo los labios, Taeyong tomó una copa de champán del camarero que pasaba y se dirigió hacia JaeHyun.

—¿Qué está haciendo un guapo hombre hétero como tú en un sitio como éste? —dijo, apoyado en la pared al lado del otro hombre.

El cuerpo de JaeHyun se puso rígido. No volvió la cabeza hacia Taeyong, por lo que este se tomó un momento para barrer su mirada sobre el hombre. JaeHyun estaba vestido con un traje negro, camiseta negra y zapatos negros, su pelo rubio cortado muy corto a contraste.

Taeyong suspiró por dentro. ¿Por qué no podían los brabucones verse tan feos como lo eran en el interior?

—¿Qué haces aquí? —dijo JaeHyun, finalmente, volviendo su cabeza. Su mandíbula se apretó tan fuerte que un músculo palpitaba en su mejilla. Ojos azules lo miraron.

La piel de gallina corrió por su columna vertebral, pero Taeyong ignoró sus nervios y sonrió perezosamente.

—Soy un invitado. ¿Qué pasa contigo? Me sorprende que estés en una fiesta como esta. ¿No tienes miedo de atrapar piojos gays?

La cara de JaeHyun no cambió, pero Taeyong no se perdió la forma en que su mano se apretó en un puño en el bolsillo.

—Estoy trabajando —JaeHyun dijo entre dientes, señalando con la cabeza hacia un lado, hacia el hombre joven y bonito, menudo, hablando con la pareja comprometida— Su guardaespaldas.

Taeyong levantó las cejas, sorprendido.

—¿De Mark Lee? Pero él es gay.

—No me digas que los dos son mejores amigos o algo así. Taeyong rio. La preocupación obvia del tipo era hilarante.

—No realmente —dijo— Nos conocemos, sin embargo. Él es más un amigo de un amigo —Lo pensó por un momento, especulando por qué Mark necesitaría un guardaespaldas— ¿Se trata de los asesinatos? Algo contraproducente contratar a un homófobo para proteger a un hombre gay de otros homófobos.

JaeHyun lo miró.

—Pensar que dos hombres jodiendo es asqueroso no es lo mismo que quererlos muertos.

—Asqueroso, ¿eh? —Taeyong sonrió y tomó un sorbo de su champán, mirando a JaeHyun sobre el borde de la copa. Se tragó el líquido y la mirada de JaeHyun se desvió hacia su garganta moviéndose.

Esto fue divertido.

Haciendo caso omiso de la voz insegura en la parte posterior de su cabeza que le decía que estaba jugando con fuego, Taeyong dejó que su mirada vagara por todo el pecho ancho y musculoso de JaeHyun. No trató de ser sutil. Ser sutil no era el objetivo aquí.

—Deja de hacer eso —dijo JaeHyun, con la cara volviéndosele un poco roja y sus ojos brillando asesinos.

Taeyong parpadeó y sonrió inocentemente.

—¿Dejar de hacer qué?

—Mira... —JaeHyun dijo entre dientes, como si cada palabra le doliera. Agarró una bebida del camarero que pasaba y se la bebió de un trago— No soy un maricón.

Taeyong se rio entre dientes.

—Soy consciente de que no eres un mariquita, amigo.

Si las miradas mataran, él estaría muerto, dos veces.

—No te hagas el lindo conmigo.

Taeyong sonrió y cruzó las piernas, ladeando la cadera un poco.

—Siempre soy lindo —murmuró, lamiéndose los labios y mirando a los ojos de JaeHyun— ¿No te parece?

—No soy un maricón —JaeHyun repitió rotundamente, sosteniendo la mirada de Taeyong— No te hagas ideas sólo porque me jodí tu boca una vez.

Taeyong se pasó una mano por el pelo, un poco sorprendido. No había esperado que JaeHyun reconociera en voz alta lo que había sucedido en absoluto.

—Está bien —dijo Taeyong. Cuando JaeHyun le dio una mirada con los ojos entornados desconfiado, Taeyong murmuró— Linda polla, sin embargo. Lo disfruté mucho —Y se alejó, sonriendo para sí. Disfrutaba jugar con pobres pequeños cerebros de matones. La cara de JaeHyun no tenía precio.

🌈

JaeHyun no tenía intención de beber aquí. Johnny tendría su piel si supiera que JaeHyun estaba menos que sobrio mientras era guardaespaldas de Mark. Por supuesto, una copa de champán ni siquiera iba a ponerlo borracho, pero aun así. No se sentía bien consigo mismo por ser impulsado con tanta facilidad al alcohol.

JaeHyun fue a la barra y pidió un vaso de agua. La tragó de un tirón, se apoyó en la barra y barrió su mirada alrededor del club, en busca de algo inusual, cualquier persona que pareciera fuera de lugar.

El problema era, que estaba demasiado terriblemente oscuro y lleno de gente en el club, el ambiente ruidoso para conseguir que las inhibiciones de los invitados se aflojaran por el alcohol. La pista de baile, que estaba vacía al principio de la noche, estaba ahora llena de gente, música sonando a todo volumen. No era muy diferente a una fiesta de compromiso más, sólo una multitud de celebridades y hombres de negocios moliéndose achispados unos contra otros.

La mirada de JaeHyun se deslizó sobre la pista de baile antes de parar en la figura en el centro de la misma. Lee Taeyong tenía los ojos cerrados mientras sus caderas se balanceaban al compás rítmico. Su camisa negra estaba desabrochada casi hasta el ombligo, dejando al descubierto sus pectorales tonificados y el estómago. Tenía la cabeza echada hacia atrás contra el hombro de un hombre alto y fornido, y su brazo envuelto alrededor de la cintura de una bonita mujer rubia enfrente de él.

Los labios de JaeHyun se afinaron mientras los observaba, observando la obscenamente amplia sonrisa en la boca de Taeyong mientras que el hombre y la mujer lo intercalaban entre ellos.

Puta.

Arrastrando la mirada, JaeHyun volvió a donde había estado sentado Mark hace unos momentos. Se tensó cuando vio que la mesa estaba vacía. ¿Dónde había ido el chico?

Después de quince minutos de búsqueda infructuosa por toda la pista de baile, la sutil molestia de JaeHyun se convirtió en ansiedad en toda regla. Mark no estaba respondiendo a su teléfono móvil, tampoco.

Sólo cuando estuvo seguro de que Mark no estaba en cualquier lugar de la habitación llena de gente, JaeHyun fue a buscar por el resto del club.

Era uno de esos clubes de lujo pretenciosos con demasiados baños, terrazas y salones privados que era una pesadilla cuando uno estaba tratando de encontrar a alguien. Con cada minuto que pasaba, su preocupación crecía. Iba jodidamente a matar al niño él mismo si se hubiera metido en problemas. Mark debería advertir a JaeHyun si quería ir a alguna parte.

JaeHyun estaba caminando pasando una de las puertas traseras cuando oyó un ruido. Años de experiencia le hicieron detenerse y prestar atención. Había sonado un poco como un grito ahogado. Silenciosamente, se dirigió a la puerta trasera y la abrió sin hacer ruido.

Callejón oscuro. Cinco hombres, uno de ellos con uniforme de camarero. Una pistola en la mano del camarero, empujada contra la espalda de Taeyong Summer. Un cuchillo pegado a la garganta de Haechan Dubois. Dos rehenes, tres hostiles.

JaeHyun no era un héroe. No tenía un complejo de salvar personas. Más tarde, racionalizó sus acciones de forma lógica: puede que estos hombres ya hubieran conseguido a Mark, que todavía no estaba por ningún lado.

Así que él no pensó. Él actuó.

Estaba bastante oscuro y los hombres ya estaban a unos veinte pies de distancia. Lo bueno, es que era un tirador excepcional.

JaeHyun sacó su pistola y apuntó a la pistola en la mano del camarero.

El resto era un borrón de instintos, sangre y violencia.

Tres minutos más tarde, el camarero falso estaba en el suelo, sangrando por una herida en la cabeza, con las manos atadas con su corbata. Uno de sus compañeros fue eliminado, mientras que el tercero gemía bajo la bota de JaeHyun cuando JaeHyun llevó el cuchillo en su muslo más profundo antes de noquearlo, también. Aficionados de mierda.

—Bueno —dijo una voz arrastrando las palabras, rompiendo a través de la neblina roja que empañaba su visión— No es que no esté agradecido, pero eso es un poco excesivo, ¿no te parece? Además, ¿quién demonios eres tú?

JaeHyun se enderezó y giró la cabeza, evaluando a los otros dos hombres. El más bajo, el que había hablado, Haechan Dubois, lo miraba con curiosidad. Parecía muy tranquilo para alguien que casi había sido secuestrado.

Una mirada a Taeyong reveló que no estaba tan compuesto como Haechan. Estaba pálido, sus grandes ojos oscuros parpadeando de los hombres sobre el suelo hacia JaeHyun. Su boca estaba roja de sangre.

JaeHyun sintió su ingle apretar y desvió la mirada, de nuevo hacia Haechan.

—Soy el guardaespaldas de Mark Lee.

—Gracias, guardaespaldas de Mark Lee —dijo Haechan con una sonrisa agradable.

¿Qué mierda? ¿Qué estaba mal con este chico? Parecía completamente inmune a lo que casi había sucedido.

Antes de que JaeHyun pudiera decir nada, varios guardias de seguridad irrumpieron por la puerta, seguidos por unos pocos hombres, entre ellos Mark.

—¿Dónde diablos has estado? —JaeHyun gruñó a Mark.

—Yo estaba hablando por teléfono con Johnny —Mark dijo distraídamente— ¿Están bien, chicos?

—Muy bien, gracias a tu Rambo —respondió Haechan— Estoy bien, Taeil —dijo rodando los ojos cuando su prometido comenzó a palparlo por lesiones— Estoy bien, bebé —dijo, más suave, cuando el hombre lo acercó y lo abrazó con fuerza, murmurándole algo al oído.

JaeHyun miró hacia otro lado. Su mirada se posó sobre Taeyong de nuevo. El modelo estaba mirando alrededor, viéndose perdido. Parecía... pequeño, a pesar de ser más alto y mucho más musculoso que Haechan. Las burlas confiadas, la arrogancia de antes, no estaban a la vista.

JaeHyun frunció el ceño y apartó la mirada. No era asunto de él.

Se acercó al asaltante más cercano y le dio una bofetada en la mejilla. El tipo se quejó.

—¿Quién te envió? —dijo JaeHyun.

El hombre lo fulminó con la mirada.

—Eres ruso. ¿No se supone que seas más inteligente como para andar salvando a un par de maricones?

JaeHyun se limitó a mirarlo por un momento antes de poner la mano en el cuchillo aún clavado en el muslo del tipo y conducirlo más profundo. El tipo gritó.

—Habla —dijo JaeHyun.

—JaeHyun —Mark dijo detrás de él, sonando nervioso.

—Habla —JaeHyun repitió, empujando el cuchillo de nuevo— O voy a sacar este bonito cuchillo y ponerlo a través de tu garganta.

El tipo gimió, con los ojos abiertos por el miedo y el dolor.

—No te atreverías, Ruso. JaeHyun sonrió con frialdad.

—¿Quieres apostar?

—JaeHyun, detente —Mark dijo entre dientes furiosamente— ¡No puedes torturar a la gente para obtener información! —miró a su alrededor antes de silbar más tranquilo— No estamos en Rusia.

¡Johnny no necesita ese tipo de atención en él y su empleado! Deja a la policía manejar esto.

JaeHyun asintió a regañadientes y se apartó, pero no antes de decir.

—Ellos no estaban trabajando solos.

—¿Cómo sabes eso? —Taeyongintervino. JaeHyun no miró en su camino cuando respondió.

—Tienen auriculares. Alguien estaba coordinándolos — Probablemente de un SUV sin identificar que ya se ha ido.

—Entonces, ¿crees que van a ser blancos de nuevo? —Uno de los hombres que siguió a Mark fuera del club dijo. JaeHyun pensó que era amigo de Mark.

Se encogió de hombros.

—Probablemente. Los cultos son por lo general bastante obsesivos y tienden a fijarse en algo en caso de un fallo.

—Vamos a incrementar las medidas de seguridad —dijo el prometido de Haechan con el ceño fruncido, con los brazos todavía alrededor de Haechan.

Haechan asintió antes de mirar a Taeyong.

—Tú ya no debes vivir solo. ¿Puedes vivir con tu familia?

Taeyong negó con la cabeza, sin dejar de verse un poco apagado.

—Mi familia no vive en Londres. No me gustaría envolverlos en esto de todos modos.

—Puedes vivir conmigo —dijo Mark, y el estómago de JaeHyun cayó.

—No —JaeHyun intervino— Eso es demasiado peligroso para ti.

No lo voy a permitir.

Mark lo miró.

—Por suerte no tengo que pedir tu permiso si quiero invitar gente a mi casa.

JaeHyun abrió la boca y la cerró. Eso era cierto. No había nada que él pudiera hacer.

—Johnny se pondrá furioso. Mark sonrió.

—Lo sé. Pero si fuera por Johnny, me encerraría en una torre para mantener mi seguridad. Mi piso tiene ridículas medidas de seguridad... Johnny insistió en ello. Es probablemente el lugar más seguro en Inglaterra ahora. Por eso es que tiene perfecto sentido que Taeyong se mude allí mientras este lío se resuelve.

JaeHyun apretó los dientes. Tenía que admitir que la lógica del niño sonaba bien.

Sabiendo que había ganado, Mark le sonrió a Taeyong.

—¿Ves? Incluso mi guardaespaldas gruñón no tiene ninguna objeción. Ven. Johnny esta fuera del país y estoy aburrido hasta la muerte en mi enorme, vacío apartamento. JaeHyun no es divertido.

Taeyong aparentemente vaciló antes de mirar de Mark a JaeHyun. JaeHyun lo fulminó con la mirada. No te atrevas a aceptar la oferta.

El fantasma de una sonrisa se dibujó en los labios de Taeyong, sus ojos brillando con un desafío familiar.

—Está bien—dijo a Mark— Gracias amigo. JaeHyun quería golpear algo.

Como si escuchara sus pensamientos, Mark lo miró.

—No te olvides de lo que hablamos, JaeHyun: si actúas como un culo homófobo alrededor de mis amigos, estoy despidiéndote y tú serás el que le explique todo a Johnny.

JaeHyun asintió escuetamente, haciendo caso omiso de la mirada curiosa, especulativa que Taeyong le disparó. Se dio la vuelta.

Jodido infierno. No podía creer su mala suerte. ¿Cuáles eran las probabilidades de que Mark conociera al tipo que lo había mamado en Moscú?

Bastante buenas, en realidad, ahora que lo pensaba. Mark y Taeyong ambos pertenecían a la élite privilegiada de Londres. Por supuesto que se conocían uno al otro. Solamente su maldita suerte. Y solamente su suerte que Mark invitaría a Taeyong a vivir con él mientras JaeHyun se quedaba bajo el mismo techo.

JaeHyun normalmente no creía en los poderes superiores, pero si ellos existieran, deberían estar riéndose de él.

🌈

5

Los ojos de JaeHyun se abrieron de golpe.

Todavía estaba oscuro fuera. No podría haber estado durmiendo por mucho tiempo. Se había quedado despierto hasta primeras horas de la mañana para revisar los informes de la policía que había logrado conseguir. Mark podría haberle prohibido interrogar a esos hombres, pero eso no significa que JaeHyun iba a permanecer en la oscuridad.

Se quedó quieto, tratando de entender lo que lo había despertado de su profundo sueño.

Forzando su audición, JaeHyun esperó. El piso estaba tranquilo, ningún sonido procedente de las habitaciones de los otros dos hombres.

Ahí. El sonido de pisadas. Alguien caminando hacia la cama.

JaeHyun pensó en su cuchillo debajo de la almohada y la pistola en el cajón junto a la cama.

No se movió. El elemento sorpresa era más valioso que el cuchillo.

Los pasos se detuvieron.

Entonces, el intruso se metió en la cama.

¿Qué carajos?

JaeHyun miró al hombre... y era un hombre. Apenas podía distinguirlo cuando este rodó más cerca de él y hundió la cara en el hombro de JaeHyun, pero estaba razonablemente seguro de que era Taeyong jodido Lee.

Desconcertado, JaeHyun se quedó mirando al chico en la oscuridad. Se sentía como si faltara algo. Él y Lee no estaban exactamente en términos de acurrucarse. Apenas había dicho una palabra al hombre después de que Taeyong los había seguido hasta el pen-house de Mark. De hecho, el silencio sepulcral de JaeHyun mientras que Mark mostró a Taeyong su habitación había dejado claro a todos los involucrados lo que pensaba de la invitación de Mark.

—No sé lo que crees que estás haciendo, pero sal —JaeHyun no levantó la voz, pero Taeyong lloriqueó y empujó su cara más duro en el hombro de JaeHyun. Temblores estaban dominando su cuerpo. ¿Qué mierda?

Llegando a la lámpara, JaeHyun la encendió. Una suave luz amarilla iluminaba la habitación y se volvió hacia el otro ocupante de la cama.

Los ojos de Taeyong estaban abiertos, pero estaban vidriosos y desenfocados, incluso su respiración. Para todos los efectos, parecía dormido. Era sonámbulo.

JaeHyun puso una mano en el hombro de Taeyong y lo sacudió un poco.

—Despierta —dijo, cada vez más irritado cuando no hubo reacción. Estaba cansado como el infierno, sus nudillos dolían, y no estaba de humor para ser niñera de nadie, sobre todo de este hombre.

Taeyong no se despertó. En cambio, cerró los ojos. Seguía temblando, tratando de hundirse más profundamente en el hombro de JaeHyun. Se estaba haciendo cada vez más incómodo para JaeHyun, teniendo en cuenta que ambos estaban usando sólo su ropa interior.

Contempló empujar a Taeyong de su cama y al carajo con todo lo demás, pero tenía la sensación de que Mark haría un alboroto si él trataba a su invitado de esa forma.

Suspirando, JaeHyun sacudió al tipo más fuerte.

—Despierta.

Taeyong se agitó un poco, sus pestañas oscuras aleteando. Se frotó los ojos como un niño, frunciendo los labios en un puchero.

—Levántate —JaeHyun gruñó en su oído.

Taeyong saltó, agitado, muy cómico, los ojos muy abiertos y confundido mientras se incorporaba.

—¿Qué demonios haces en mi cama? —dijo, mirando a JaeHyun.

JaeHyun se echó hacia atrás y cruzó los brazos detrás de la cabeza.

—Debería ser el que pregunte eso.

Las cejas de Taeyong se fruncieron antes de mirar alrededor de la habitación. La lámpara no era muy brillante y JaeHyun no podía decir si Taeyong estaba sonrojado o no, pero se veía ligeramente avergonzado. Sobre todo se veía confundido.

Finalmente, su rostro se iluminó.

—Estaba sonámbulo, ¿verdad? —dijo con un suspiro de resignación— Sucede a veces, cuando estoy estresado.

JaeHyun se encogió de hombros.

—No sé, no me importa, sal. Taeyong lo estudió.

—¿Estoy haciéndote sentir incómodo? —dijo, inclinando la cabeza hacia un lado, un mechón de pelo oscuro cayendo sobre sus ojos. La inocente, somnolencia casi infantil de hace unos momentos se había ido.

—Sí —dijo JaeHyun— No estoy en el hábito de tener gays medio desnudos en mi cama.

—Para que conste, yo no soy gay. Te lo dije: Soy bi.

—La misma cosa —dijo JaeHyun, cerrando los ojos— Sal. Yo casi no dormí gracias a ti y a los idiotas que te atacaron.

Una pausa.

—¿Sabes algo nuevo? ¿Sobre esos hombres? —La voz de Taeyong sonaba extraña.

—Sí —dijo JaeHyun, sin abrir los ojos.

Casi sonrió cuando escuchó a Taeyong hacer un ruido molesto, impaciente.

—¿Y?

—Ellos confesaron —dijo JaeHyun, resoplando. Fanáticos como así eran idiotas— Todos ellos son de orígenes religiosos, todos ellos piensan que están haciendo el trabajo de Dios —Se burló JaeHyun. Mientras estaba lejos de ser un seguidor de LGBT, despreciaba la mierda religiosa como esa aún más— Aparentemente, su culto quiere eliminar "demonios" con gran alcance, personas que pueden influir en la sociedad al salir y hablar. Al parecer, tú y Haechan Dubois encajan en el perfil— Todo era bastante estándar y no cuestionaba nada. A fin de cuentas, esas personas eran aficionados, no profesionales con los que JaeHyun estaba acostumbrado a tratar. Aburrido.

—Podrías al menos pretender estar un poco preocupado — dijo Taeyong.

JaeHyun abrió los ojos.

Los labios de Taeyong estaban fruncidos, sus ojos oscuros tormentosos.

—Pero, de nuevo, ¿por qué estarlo cuando tú estás de acuerdo con esos locos?

JaeHyun le dio una mirada plana.

—Tienes poca memoria. Yo salvé tu culo de ellos hace tan sólo unas horas. Si lo quería, hubiera dejado que te lleven y te patearan hasta la muerte. Hmm, tal vez debería haberlo hecho.

—Eres un culo —dijo Taeyong— Y ni siquiera puedes negar que estás de acuerdo con esos locos.

—No pongas palabras en mi boca —JaeHyun cerró los ojos de nuevo— Buenas noches. Y de nada. No hay necesidad de agradecerme por salvarte.

Hubo un largo silencio.

—Gracias —finalmente gimió Taeyong, apenas audible.

JaeHyun sonrió y abrió los ojos.

—¿Qué fue eso?

—No seas cabrón —dijo Taeyong. Fruncía el ceño hacia JaeHyun, pero había un atisbo de algo sincero en sus ojos. Pero entonces, había desaparecido, reemplazado con alegría diabólica—

. Estoy muy agradecido —dijo Taeyong— Muchas gracias, JaeHyun.

JaeHyun lo miró con recelo.

Antes de que pudiera decir nada, Taeyong se inclinó y presionó sus labios suaves contra su mejilla sin afeitar.

—Gracias —murmuró, su voz baja y un poco ronca— Estuviste increíble. Fue muy caliente. Me puso todo caliente y mojado.

JaeHyun lo empujó.

—Jódete.

Sonriendo como un mocoso, Taeyong salió de la cama y salió de la habitación.

—Buenas noches, chico hétero —dijo en la puerta, soplándole un beso.

JaeHyun solo lo miraba, limpiándose la mejilla con furia. Su cara estaba caliente, se dio cuenta con fastidio. Estaba jodidamente ruborizado. No podía recordar la última vez que se había sonrojado y se sintió tan fuera de equilibrio.

Con un suspiro irritado, JaeHyun apagó la lámpara, se tumbó en la cama y cerró los ojos, decidido a borrar de su mente todo lo que había ocurrido en los últimos minutos. Fue tan exitoso como cuando intentó olvidar lo que pasó hace tantos meses en una determinada habitación de hotel en Moscú.

Y esta era la primera noche bajo el mismo techo con esa pequeña mierda. No tenía idea de cómo iba a sobrevivir a esto sin matar a nadie.

🌈

6

Unas horas más tarde -demasiado pronto para el gusto de JaeHyun- su alarma sonó y se levantó de la cama, de mal humor y todavía un tanto perturbado, pero decidido a ignorar a Taeyong. No iba a responder a las provocaciones. Taeyong probablemente querría provocarlo para que dijera o hiciera algo homofóbico, para darle una excusa a Mark para deshacerse de él. Bueno, si ese fuera el caso, los dos iban a estar decepcionados.

Acabando con su rutina de la mañana, JaeHyun se dirigió a la cocina, seducido por el aroma para salivar-la-boca de unas frituras.

Había esperado encontrar a Mark junto a la estufa, pero era Taeyong.

JaeHyun se detuvo en la puerta por un momento antes de entrar en la cocina y tomar un asiento en la mesa. Miró al plato vacío delante de él.

—Buen día —murmuró Taeyong, sonando divertido y demasiado animado para esta hora.

JaeHyun odiaba jodidamente a las personas mañaneras. No confiaba en ellas. Y parecía que Taeyong había decidido continuar lo que había empezado la noche anterior y seguir molestando sus nervios.

—Veo que eres particularmente encantador por la mañana— dijo Taeyong, llenando un plato para sí mismo.

JaeHyun simplemente lo fulminó con la mirada y agarró la taza de café de la mesa. Tomó un sorbo codicioso.

—Esa era la mía, en realidad.

JaeHyun hizo una pausa antes de tomar otro trago largo.

—Imbécil—dijo Taeyong. JaeHyun se encogió de hombros.

—No conozco la palabra, pero lo mismo para ti —Levantó la mirada hacia el otro hombre y empujó el plato vacío hacia él.

Las cejas de Taeyong subieron.

—Tú no estás realmente esperando que yo te alimente,

¿verdad? —Su tono era tan incrédulo y molesto que JaeHyun casi se rio.

—Lo estoy —dijo, manteniendo una cara seria. No podía negar que disfrutaba sacar a este tipo de quicio— Soy un hombre grande, y quemé una gran cantidad de calorías salvando tu culo gordo anoche.

—¿Perdón? —balbuceó Taeyong— Mi culo no es —Se detuvo y sonrió con dulzura— Por qué... yo no sabía que notaste mi culo, JaeHyun. Cuidado, o la gente puede hacerse una idea equivocada, amigo.

JaeHyun apretó los dientes.

—Está enfrente de mí y es enorme. Difícil pasarlo por alto, amigo —Realmente era difícil pasarlo por alto; los pantalones de chándal gris delgados no dejaban nada a la imaginación. JaeHyun frunció el ceño antes de levantar la mirada— ¿Estás seguro de que eres un modelo, con un culo gordo así?

La sonrisa de Taeyong se amplió.

—En realidad tengo un contrato con Calvin Klein. No parecen pensar que mi culo sea gordo.

—Raro —dijo JaeHyun, empujando su plato de nuevo— Tengo hambre, date prisa.

—Increíble —dijo Taeyong— Primero robas mi café y ahora demandas ser alimentado. Supongo que probablemente eras un deportista estereotipado que intimidaba a la gente para que hiciera lo que querías, pero estás un poco demasiado viejo para eso. Crece y aliméntate tú mismo.

—Haces un montón de suposiciones sobre de mí —dijo JaeHyun, dando al otro hombre una mirada curiosa. No es que Taeyong estuviera del todo equivocado, pero había algo en la forma en que lo había dicho que hacía a JaeHyun cuestionarse.

—¿Verdad? —dijo Taeyong, apoyando su cadera contra la mesa justo al lado de la silla de JaeHyun. Su camiseta se subió un poco, mostrando una visión de su tonificado y pálido estómago —

¿Vas a negar que estás acostumbrado a dar órdenes a la gente? Que te enoja cuando no lo consigues a tu manera?

—Yo fui el jefe de seguridad de un multimillonario durante una década. Era mi trabajo mandar a la gente —JaeHyun añadió irritado— ¿No puedes apoyarte en otro lugar? Me estás asediando.

Taeyong ladeó la cabeza hacia un lado.

—¿Tienes miedo de contraer piojos gay? —dijo, un brillo travieso apareciendo en sus ojos— Me temo que ese barco ya partió —Se lamió los labios con un guiño.

Ese pequeño maricón.

—¿Se supone que eso debe ser seductor? —JaeHyun mordió.

—No sé —dijo Taeyong, dando un paso más cerca, entre los muslos de JaeHyun— ¿Te sientes seducido? ¿O estás a punto de llamarme maricón y golpearme?

JaeHyun le dio lo que esperaba fuera una mirada inexpresiva.

—No va a funcionar. Por lo que puedes dejar de tratar de hacer que me despidan.

Taeyong frunció el ceño.

—¿Qué?

—Corta el rollo —dijo JaeHyun— Sabes que Mark está sólo en busca de una excusa para quejarse de mí con Johnny y despedirme. Tú no me vas a provocar para que pierda los estribos y haga algo t-tarado que puedas llamar homofóbico.

—Buena atrapada —dijo Taeyong, sus labios temblando.

—No tengo idea de a qué te refieres —dijo JaeHyun con cara seria— De todos modos, nada de lo que hagas me provocará, por lo que déjalo— Y aléjate. No se sentía cómodo con este tipo invadiendo completamente su espacio personal. Lo irritaba en su propia piel.

Taeyong se limitó a mirarlo por un largo momento.

—¿Nada? —dijo suavemente, un brillo diabólico apareciendo en sus ojos de nuevo.

Esto puso a JaeHyun cauteloso, pero no podía desdecirse. El desafío ya había sido lanzado.

—Nada. El mocoso Mark Lee ya me hizo despedir una vez. No voy a dejar que pase de nuevo —Iba a mantener sus opiniones para sí mismo, incluso si eso lo mataba. No les daría a Taeyong y a Mark la satisfacción de acusarlo con Johnny.

—¿Se supone que debe impresionarme tu recién descubierta capacidad de contención? —dijo Taeyong, levantando algo las cejas— Yo habría estado impresionado si realmente te dieras cuenta de lo cerradas de mente e hirientes que fueron tus opiniones y decidieras cambiar.

—Todo el mundo tiene derecho a su opinión —dijo JaeHyun—

Vivimos en un mundo democrático.

—Seguro —Taeyong dijo amablemente— Pero a veces tus opiniones pueden hacer un daño real. ¿Alguna vez te has parado a pensar a cuántas personas hiciste sentir como una mierda sobre sí mismos sólo por haber nacido así? ¿A cuántas personas hiciste sentir sin valor?

JaeHyun rodó los ojos.

—Deja de sobre-dramatizar. Son sólo palabras. Si tú no puedes tomar una opinión diferente, no es mi problema.

—Sólo palabras —Taeyong repitió rotundamente, su expresión oscureciéndose. Su voz era muy suave mientras continuaba— Tú sabes, cuando tenía diecisiete años, había un chico que vivía en nuestra calle. Él fue mi primer beso, mi primer novio. Cuando algunos atletas idiotas se enteraron de nosotros, nos llamaron maricones, maricas, monstruos repugnantes, nos

dijeron que nos íbamos a ir al infierno, etc.... sólo palabras, ya

sabes.

JaeHyun se echó hacia atrás en su silla y cruzó los brazos sobre su pecho.

—¿Así que?

—Él se suicidó —dijo Taeyong con voz ronca, sosteniendo su mirada— Por los matones como tú que no piensan antes de abrir la boca. Las palabras pueden tener una gran cantidad de poder y hacer mucho daño.

JaeHyun frunció los labios. Desvió la vista antes de volver a mirar a Taeyong.

—Entonces, era débil —dijo bruscamente— Claramente tú no te mataste por eso.

—No, no lo hice —dijo Taeyong— Porque a diferencia de él, yo no venía de una familia religiosa. También estaba fuera, y estaba acostumbrado a ese tipo de mierda. Él no lo estaba. Así que la próxima vez, antes lanzarte contra los pervertidos y maricones, por favor frena y piénsalo dos veces.

JaeHyun odiaba cuando recibía un sermón. Odiaba sentirse en una mala posición aún más.

—¿Terminaste? —JaeHyun se puso de pie con rapidez. No estaba preparado para lo cerca que quedaron. Estaba prácticamente erguido sobre el otro hombre. Pese a que Taeyong era casi tan alto como él, estaba lejos de ser tan grande, y JaeHyun no podía negar que sentía un perverso placer por saber que podría fácilmente manipular y someter a la pequeña mierda bocazas.

Taeyong se humedeció los labios con nerviosismo, sin duda también consciente de ello, pero se mantuvo firme, con tan sólo unas pulgadas separando sus rostros.

—Sí, no tienes nada que decir por lo que estás recurriendo a la intimidación física —murmuró Taeyong— Tan predecible.

—Tengo mucho que decir —dijo JaeHyun— Es sólo que no quiero herir tus sentimientos gays hipersensibles.

Los ojos de Taeyong destellaron.

—Para tu registro, mientras que no me importan mucho las etiquetas, a algunas personas bisexuales les resulta ofensivo ser mal etiquetados constantemente como gays o heterosexuales. La bisexualidad es una sexualidad válida. Todas las sexualidades deben ser respetadas.

JaeHyun se encogió de hombros con indiferencia, consciente de que eso volvería loco a Taeyong.

—Los gays toman por culo. Tú tomas por culo. Misma diferencia.

Un tic se inició en la mejilla de Taeyong.

—¡Tú ignorante... Argh! —Levantó las manos en señal de frustración, luciendo positivamente asesino.

JaeHyun sonrió, cruzando los brazos sobre su pecho.

—¿Qué?

—Yo voy a —Taeyong lo empujó—...Argh, lo estás haciendo a propósito, ¿verdad?

—¿Qué está pasando aquí? —La preocupada voz de Mark los interrumpió.

JaeHyun no se volvió hacia él, sin dejar de sonreírle a la enrojecida, furiosa, cara de Taeyong.

—¿JaeHyun está molestándote, Taeyong? —dijo Mark— Sólo di una palabra y lo haré despedir. Nadie insulta a mis invitados.

Taeyong miró de JaeHyun a Mark, con duda en el rostro. JaeHyun alzó una ceja, desafiándolo.

Taeyong lo miró, frunciendo los labios brevemente.

—No. No es nada que no pueda manejar.

Mirando a los ojos de Taeyong, JaeHyun no estaba seguro de cuál de ellos había lanzado un desafío al otro.

🌈

Diferencia: Aunque JaeHyun habla muy bien el inglés, su dominio no es perfecto ni carente de acento. Por ello, a lo largo del libro hay tartamudeos o utiliza palabras equivocadas (como en este caso en que dice "misma diferencia" en lugar de "misma cosa"o "son lo mismo") simplemente por carecer de la palabra adecuada en una lengua extranjera. Dicho esto, ni JaeHyun es tonto ni está mal traducido.

7

Taeyong nunca había estado tan completamente, totalmente furioso. Generalmente, era una mierda para enfurecerse y seguir furioso. Su hermana siempre se burlaba de él cuando se enfadaba, diciendo que se parecía a un cachorro tratando de parecer amenazador antes de olvidarse de ello y querer jugar.

La fuerza de su propia ira lo tomó por sorpresa. No es que fuera difícil permanecer enojado cuando el motivo de su ira estaba alrededor casi todo el tiempo.

Acariciando a su gato, Taeyong miró airadamente a JaeHyun, que estaba descansando en el sofá delante de la televisión. Mark le había confiado que los asesinatos no fueron la única razón por la que JaeHyun fue designado como guardaespaldas de Mark, pero no aclaró más. A pesar de que Taeyong era curioso, no había preguntado. No era asunto de él. De cualquier manera, Mark se vio obligado a trabajar desde casa por el momento. Taeyong había oído a Mark y JaeHyun discutir sobre ello, cuando salía a recoger sus cosas y su gato -Mark dijo que estaba bien que trayera a Hermione. No había tomado a Taeyong mucho tiempo para empacar sus cosas y volver al departamento de Mark. Había considerado permanecer fuera por un tiempo para evitar a JaeHyun, pero si era honesto, se sentía un poco incómodo estando solo afuera después de lo que había sucedido.

Cuando algunos lunáticos habían comenzado a apuntar contra figuras prominentes LGBT hace unos meses, Taeyong había estado consternado y preocupado, por supuesto, pero en realidad no había tenido miedo por sí mismo. Los eventos de la otra noche finalmente lo habían hecho darse cuenta de que el peligro era muy real.

Así fue como Taeyong se encontró quedándose a pasar el rato en la casa de Mark, prácticamente todo el día, sólo con JaeHyun por compañía. Bueno, Mark estaba allí también, pero, como el director general de Industrias Donghae, Mark tenía una increíble cantidad de papeleo y pasaba la mayor parte del tiempo en su estudio al teléfono con sus empleados. Taeyong deseaba poder ir a trabajar también y quitarse de la cabeza las cosas desagradables, pero, con su suerte, estaba entre eventos. Había cumplido con la mayor parte de sus obligaciones contractuales durante la Semana de la Moda de Nueva York, y normalmente estaría encantado por el aplazamiento, pero no había nada normal en esta situación.

—¿Hay alguna razón por la que estés aquí? —dijo JaeHyun de repente.

—¿Hmm?

—No estás viendo la película —dijo JaeHyun, sin apartar los ojos del televisor— ¿Por qué no te vas a tu habitación, a hacer yoga, pintarte las uñas, o algo así?

Dios, Taeyong jodidamente odiaba a este hombre.

—¿Qué sucedió con tu determinación a no actuar como un culo homofóbico?

JaeHyun giró la cabeza. Sus sillones estaban a unos cinco pies de distancia, pero de repente todo lo que Taeyong podía ver eran los ojos sorprendentemente azules del otro hombre. Lo atravesaban cada vez. Un matón como JaeHyun no se suponía que tuviera unos ojos tan bonitos. Era raro y desesperante... y simplemente injusto.

—Yo no sabía que pintarse las uñas era algo homófobo —dijo JaeHyun.

—No te hagas el tonto —dijo Taeyong. JaeHyun sonrió.

—Pero yo soy un ruso tonto que necesita ser sermoneado y educado —dijo, su acento mucho más pesado de lo habitual.

—¡Argh! —Taeyong agarró una almohada decorativa y se la tiró a la cabeza. Hermione maulló, hundiendo sus garras en su pecho. Taeyong siseó de dolor— ¡Joder!

JaeHyun se rio.

Taeyong le lanzó otra almohada, la cual, el culo, atrapó.

Jodidos reflejos.

—Odio los estereotipos —dijo Taeyong— Decirle a un hombre -gay o bi- que vaya a pintarse las uñas es bastante ignorante, por decir lo menos. Sí, hay hombres gays a los que les gusta pintar sus uñas, pero noticia de última hora: ¡hay hombres heterosexuales a los que les gusta también!

JaeHyun gimió y cerró sus ojos.

—Yo jodidamente no me inscribí para esto —dijo— Eres tan autosuficientemente aburrido. ¿No se supone que deberías ser un modelo constantemente fumado y con dos células cerebrales y...

—¡Argh, solo cállate! —Lo siguiente que supo Taeyong era que estaba encima de JaeHyun, tratando de arañarle los ojos—

¡Cállate, cállate, cállate! Eres tan idiota... ¡Argh! No puedo jodidamente soportarte.

En un movimiento rápido, JaeHyun agarró sus agitados brazos y les dio la vuelta, sujetando a Taeyong bajo su cuerpo pesado.

—Déjame ir —Taeyong dijo entre dientes, jadeando y tratando de lanzar al imbécil fuera.

JaeHyun resopló.

—Ni siquiera puedes darle un puñetazo a un hombre y luego me dices que no crea en los estereotipos.

—No sé cómo lanzar un puñetazo porque yo no creo en la violencia, ¡no por alguna mierda de macho!

—Seguro —dijo JaeHyun, ¿y estaba mirando sus labios?

—¿Estás mirando mis labios?

La mirada de JaeHyun rompió de nuevo a sus ojos. Frunció el ceño.

—De hecho, sí. Estaba pensando en la apariencia antinaturalmente roja de tus labios. Te ves como una puta pintada.

Taeyong tomó una respiración profunda y contó hasta diez.

—Nunca he despreciado a nadie tanto como te desprecio — dijo, con mucha calma. Arrugó la nariz— No puedo creer que tuve tu polla en mi boca. Me dan ganas de vomitar sólo de pensar en ello.

JaeHyun abrió la boca y la cerró.

—El sentimiento es mutuo, confía en mí.

—Bueno —escupió.

—Estupendo.

Taeyong levantó la barbilla.

—Perfecto.

—Fantástico. Taeyong lo miró.

JaeHyun sonrió con suficiencia.

Argh...

Sus labios chocaron en un húmedo, sucio, horrible beso. Fue realmente horrible, porque Taeyong odiaba, odiaba, odiaba a este hombre, absolutamente lo despreciaba, pero quería su boca, su lengua en su boca, no podía dejar de chupar y hacer ruidos inhumanos, jalando a JaeHyun más cerca, encima de él, sus uñas romas rastrillando sobre la espalda de JaeHyun, excavando y tirando.

JaeHyun se retiró, juró en ruso antes de sumergirse de nuevo, mordiendo y chupando los labios. Taeyong gimió, chupando la lengua de JaeHyun y rastrillando los dedos por el corto pelo de JaeHyun. Dios, quería follar. Quería un polvo duro, sucio, tan mal que estaba temblando por ello.

Algo chocó.

—Oh—dijo débilmente la voz de Mark.

Jadeantes, se sacudieron separándose.

Mark estaba mirándolos con los ojos muy abiertos, su taza de café en el suelo.

JaeHyun salió de encima de él y se puso de pie.

Lentamente, como en un sueño, Taeyong se incorporó. Su cara estaba tan caliente que probablemente se veía como un tomate. Joder, nunca había estado tan avergonzado en su vida. Lo que debía Mark estar pensando de él... Mark sabía cómo de idiota homofóbico era JaeHyun.

—No es lo que parece —dijo Taeyong sin convicción, cepillando su flequillo fuera de los ojos. Necesitaba un corte de pelo y, posiblemente, un terapeuta. ¿Qué demonios había estado pensando, besuqueándose con el hombre horrible?

—Ese no es asunto mío —dijo Mark, viéndose casi tan avergonzado e incómodo como Taeyong se sentía— me voy...

—¡Espera! —dijo Taeyong, saltando a sus pies— Tú no tienes que irte... no estás interrumpiendo nada importante.

Mark le lanzó una mirada dudosa.

—¡No lo soporto! —dijo Taeyong y oye, él no sonaba tan a la defensiva.

—El sentimiento es mutuo —JaeHyun gruñó sin mirarlo.

—¡Ves! —dijo Taeyong, asintiendo y sonriendo como un loco— Fue un error y fue desagradable. El peor beso de mi vida, honestamente —Fingió que la situación en sus pantalones no existía.

JaeHyun resopló.

—Igual aquí. No soy un mari...gay hombre. Taeyong rodó los ojos.

—Seguro, JaeHyun —Mark dijo con una sonrisa torcida. Se pasó la mano por sus rizos de oro, todavía pareciendo un poco incómodo— En realidad, ¿puedo hablar contigo, Tae? ¿A solas?

Taeyong se encogió por dentro. Hablar de ello fue lo último que deseaba. Pero Mark era su anfitrión y un amigo... algo así. Sería de mala educación decir que no.

Taeyong asintió a regañadientes.

—Seguro.

JaeHyun salió de la habitación sin decir nada más. Culo.

—Mira —Taeyong dijo una vez que estaban solos. Dándole una sonrisa incómoda— Realmente no necesitamos tener esta charla. Sé que él es un asno homofóbico. Fue un error, de verdad. Nunca va a suceder de nuevo.

Mark parecía estar dudando.

—Su homofobia en realidad no es el mayor problema. La cosa es —Suspiró—... no estoy seguro de que debería estar hablando esto contigo -Johnny se cabreará- pero no puedo no decir nada. JaeHyun... él es malas noticias —dejó escapar una risa— Sí, es probablemente hipócrita de mí parte... mi novio no es precisamente un santo. Pero JaeHyun siempre me hizo sentir incómodo de una manera diferente.

Taeyong frunció el ceño, confundido.

—¿Qué quieres decir?

Mark miró su teléfono antes de levantar la mirada de nuevo.

—JaeHyun ha hecho algunas cosas realmente feas en el pasado — Él sonrió torcidamente— No me malinterpretes... Johnny no es un santo, tampoco, pero es de temperamento frío y calculador. No pierde la calma con facilidad, y en realidad es capaz de amar. Johnny puede ser cruel con sus enemigos, pero ama a su familia y a mí, y es ridículamente protector de las personas que ama. JaeHyun es diferente. No tiene una familia para suavizarlo. Tiene un humor de perros, y se pierde bastante fácilmente. Obviamente, no puedo saber si eso se traduce en sus relaciones...

—¿Qué? —dijo Taeyong, riendo— ¡No hay ninguna relación entre nosotros!

Mark le dio una mirada extraña.

—No he dicho que la hubiera. Correcto. Hablando de embarazoso.

Taeyong cruzó los brazos sobre el pecho.

—¿Eso es todo lo que querías hablar? —dijo incómodamente.

—Una cosa más—dijo Mark, con el ceño fruncido— Johnny me ha dicho algo acerca de JaeHyun... Dijo que JaeHyun fue criado por una familia muy pasada de moda en un pueblo muy pasado de moda, y es ruso, así que... quiero decir, es un estereotipo de que todos los rusos son homofóbicos -he conocido a gente realmente encantadora, personas que me apoyaron mientras yo estaba en Moscú, y la familia de Johnny es de mente bastante abierta, también- pero hay algo de verdad en ello, lamentablemente. Y al parecer, la familia de JaeHyun era tan homofóbica como podía serlo. Entonces ten cuidado con él, ¿de acuerdo? Creo que en realidad es gay, pero dudo que alguna vez lo admita. Cuanto más te quiera, más te odiará y te culpará de eso.

Taeyong pasó de un pie al otro.

—De todos modos, ya te advertí ahora —dijo Mark con un encogimiento de hombros— Sólo para que lo sepas. Lo que haces con esa información es tu elección.

—No tienes que advertirme sobre él —dijo Taeyong después de aclararse la garganta— Realmente, lo que viste fue un error — Forzó una sonrisa— Sé qué tan idiota es. Estaría loco para involucrarme con él.

Mark sonrió.

—Sí, lo estarías. Puedes hacerlo mucho mejor.

Taeyong le devolvió la sonrisa antes de agarrar a Hermione y retirarse a su habitación. Una vez dentro, puso a Hermione abajo y la miró.

—Puedo hacerlo mucho mejor —le dijo.

Hermione maulló. Optó por tomarlo como un acuerdo.

—Sí —dijo Taeyong— No más besuquearse con matones homofóbicos.

Hermione maulló.

Suspiró antes de golpearse la cabeza contra la puerta detrás de él.

🌈

8

JaeHyun despertó con la boca llena de pelos. Tosiendo, empujó a la cosa infractora y frunció el ceño hacia ella.

Era un gato. Un gordo y feo gato color jengibre. Por lo visto, se había meado en su cama.

Agarrando al gato y haciéndolo maullar en protesta, JaeHyun se dirigió hacia la habitación frente a la suya.

La puerta estaba abierta, lo que explicaba cómo el gato había salido, pero después de los últimos días, JaeHyun no estaba de humor para ser comprensivo. Empujó la puerta abierta y cruzó de un tranco hasta la cama.

El ocupante de la cama ni siquiera se movió. Taeyong estaba durmiendo tranquilamente sobre su estómago, sus labios un poco flojos mientras roncaba suavemente. La vista disparó una nueva oleada de inquietud y cólera.

La mirada de JaeHyun viajó desde el ondulado y renegrido pelo, bajando por la curva de la espalda desnuda de Taeyong, a los hoyuelos gemelos por encima de la generosa elevación de su culo vestido con un pantalón de pijama. Para un modelo, el tipo realmente tenía un gran jodido culo.

—Mantén a tu estúpido gato en tu propia habitación.

Taeyong no se movió, apenas murmuró algo con voz somnolienta.

—Despierta —JaeHyun puso sus dedos alrededor de un tobillo delgado y apretó. Duro.

Sin reacción.

Miró el culo de Taeyong. Le picaba la mano. No, golpearlo sería demasiado gay.

JaeHyun movió su mirada hacia el gato en su mano, contemplativo. La cosa fea le regresaba la mirada.

JaeHyun sonrió y lo tiró en la parte superior del cabello de Taeyong. El gato maulló.

—¿Qué...? —gruñó Taeyong, rodando sobre su espalda y frotándose los ojos. Acunó al animal asustado contra su pecho desnudo y miró somnoliento a JaeHyun— ¿Tienes que ser un idiota con animales inocentes, también?

—Ese animal inocente se meó en mi cama. Taeyong palmeó al gato en la cabeza, sonriendo.

—Mala chica, Hermione. Tú debías haber meado en su cara tonta.

JaeHyun resopló.

—¿Hermione? Pensé que no podrías caer más bajo. ¿Qué hombre adulto llama a su gato como un personaje de un libro infantil?

Taeyong sonrió, muy dulcemente.

—¡Oh, eres un fan, también! ¿Cuál es tu favorito de la serie de Harry Potter?

JaeHyun le dio una mirada inexpresiva. ¿Este chico pensaba que era gracioso?

—Esta debe ser la Sala de los Menesteres, porque eres exactamente lo que necesito —dijo Taeyong, viéndose estúpidamente satisfecho de sí mismo— Espera, sé algo mejor. Déjame pensar...

—Por favor, no —dijo JaeHyun— Te vas a hacer daño.

Taeyong no pareció perturbado. Su mirada pasó a lucir sus párpados pesados cuando se apoyó contra las almohadas y murmuró, mirando a JaeHyun,

—Debo estar bajo la maldición Imperius, porque me gustaría hacer algo por ti.

—Eso fue terrible —dijo JaeHyun, cruzando los brazos sobre su pecho desnudo.

—¿Lo fue? Tengo una diferente —Los ojos oscuros de Taeyong permanecían sobre los brazos de JaeHyun— Puedo ser tu elfo doméstico —dijo— Haré lo que necesitas, y no necesito nada de ropa, Maestro.

—Eres hilarante —JaeHyun dijo entre dientes— No.

Como si no lo hubiera oído, Taeyong dejó que su mirada viajara por el pecho de JaeHyun hasta su entrepierna, vestida sólo con unos calzoncillos negros.

—Incluso dejaría a tu basilisco entrar en mí Cámara de los Secretos —dijo, lamiéndose los labios y sonriendo obscenamente—

. ¿Es esa tu varita o sólo estás feliz de verme?

JaeHyun quería estrangularlo.

—Eres un niño. Un crecido, niño ridículo.

—Eso es un poco inquietante, amigo —dijo Taeyong—

Espero que no consigas una erección alrededor de niños reales.

—Esto se llama erección matutina —JaeHyun dijo entre dientes, sintiendo el calor subiendo por su cuello. Se paró erguido, negándose a cubrir su polla, porque esto era solamente una erección matutina. No tenía nada que ver con el hombre medio desnudo tumbado en la cama y sus estúpidas insinuaciones. JaeHyun trató de imaginar las cosas más repugnantes que pudo y finalmente sintió su polla suavizarse.

Taeyong bostezó, pasándose la mano por su pelo-de- dormitorio.

—Lo que tú digas, tipo grande. No es cómo si alguna vez hubieras tenido una erección conmigo alrededor antes — parpadeó, los ojos todo saltones e inocentes— Oh espera.

Los puños de JaeHyun se apretaron.

—Ayer fue un golpe de suerte. No soy un...

—Homo —Taeyong terminó amigablemente— Lo sé, lo sé. Eres un hombre muy recto que sólo suele poner a veces partes de su cuerpo en mi boca —asintió tan solemnemente que era casi imposible decir que estaba tomándole el pelo— No te culpo. Me han dicho que tengo una boca muy atractiva. Su hermosura debe haber confundido a tu pobre cerebro y engañarte pensando que era una mujer. No te preocupes, le pasa al mejor de nosotros.

JaeHyun resopló.

—El sarcasmo es un signo de inseguridad. Además, tu boca no es tan bonita. Es demasiado amplia y rara. Me recuerda a la de una rana.

Reprimió una sonrisa cuando la expresión de Taeyong se volvió indignada.

—Ven aquí —dijo Taeyong, sentándose. JaeHyun lo miró con recelo.

—¿Para qué?

—Ven aquí —repitió Taeyong— ¿A menos que tengas miedo? —Levantó una ceja arrogante, viéndose irritantemente superior y burlón.

JaeHyun dejó escapar un suspiro y se acercó un poco más.

—¿Y ahora qué? —dijo, mirando con desprecio a toda la piel pálida y mechas oscuras. El chico le recordaba a Blancanieves... si Blancanieves fuera de seis pies de alto y masculino.

—Te desafío a que me beses —dijo Taeyong. JaeHyun se tensó.

—No, gracias.

Taeyong sonrió serenamente.

—¿Por qué no? ¿Tienes miedo de besar mis raros labios parecidos a los de una rana?

JaeHyun no podía recordar la última vez que deliberadamente había tenido que contenerse a sí mismo de callar a alguien. Dios, quería joder a esa pequeña mierda, pero tenía la sensación de que tocar a Taeyong... sería desaconsejable.

—¿Y bien? —dijo Taeyong, mirándolo desafiante.

—Yo no tengo que demostrarte nada —dijo JaeHyun. Taeyong resopló.

—Yo sabía que diría eso, Hermione —le dijo al gato.

El estúpido gato maulló, como si estuviera de acuerdo.

JaeHyun apretó los dientes. Su brazo salió disparado, agarró un puñado de cabello oscuro y tiró del otro hombre hacia arriba. Taeyong gruñó de dolor, mirándolo con los ojos abiertos. Una vez más, la segura, atrevida fachada se desvaneció, revelando algo que se parecía, mucho, al miedo.

Eso hizo a JaeHyun detenerse, pero su agarre en el cabello de Taeyong no se aflojó.

—Corta el rollo —dijo en voz baja, mirando a los ojos de Taeyong. Su mano libre picaba con la necesidad de tocar esa piel sin defectos, quebrarla. La cerró en un puño a su lado— Tú realmente no quieres provocarme—dijo con irritación— No te gustaría lo que le haría a tu bonita piel, Blancanieves.

La nuez de Adán de Taeyong se balanceó.

—No te tengo miedo —dijo— No voy a dejar que me intimides

—Bajó sus pestañas oscuras— Está bien, no me beses. Sabía que eras un cobarde. Todos los matones lo son. Hombres como tú siempre recurren a la intimidación física cuando se sienten mal parados y estúpidos.

JaeHyun suspiró con irritación.

—Bien —Se inclinó y se detuvo, mirando los labios de Taeyong. Se veían muy rojos y muy suaves. No había forma de que el tipo no estuviera usando algo en los labios. De ninguna jodida manera.

Los labios sonrieron.

—¿Estás acobardándote? —dijo Taeyong.

—¿Que tienes, doce? No, no estoy acobardándome —Tomó una respiración profunda y apretó sus labios contra el otro hombre. Se retiró rápidamente— ¿Feliz ahora? —dijo— Esto no hace nada por mí.

Taeyong arqueó las cejas.

—¿Llamas a eso un beso? No es de extrañar que tu novia te engañara.

—Débil —dijo JaeHyun, soltando el pelo de Taeyong y alejándose— Ahora deja de jodidamente provocarme. No va a funcionar. Si estás tan desesperado por una jodida, apégate a los hombres gays. Estoy seguro de que no serías tan repulsivo para ellos como lo eres para mí.

Observó la expresión de Taeyong oscurecerse con furia y humillación.

—¿Sabes qué? Lo haré —dijo Taeyong— Sal de mi habitación.

JaeHyun lo hizo, dejando la puerta cerrarse de golpe detrás de él.

Se paró en el pasillo por un momento, deseando que su cuerpo se relaje.

—¿Qué? —espetó cuando notó a Mark observándolo desde el final del pasillo.

Las cejas de Mark se juntaron mientras miraba con recelo los puños cerrados y la expresión furiosa de JaeHyun.

—No estoy seguro si quiero a un guardaespaldas que no me hace sentir seguro a su alrededor.

—Adelante, dispárame —JaeHyun gruñó mientras acechaba hasta su habitación.

Golpeó la puerta cerrándola también, antes de tirarse contra ella y presionar la palma de su mano en su erección. Joder.

🌈

Sala de los Menesteres: En la franquicia de Harry Potter, la Sala de los Menesteres, también llamada "La Sala que Viene y Va" o "Sala Multipropósitos", es una habitación a la que una persona sólo puede entrar cuando tiene una necesidad real. A veces está ahí, y a veces no lo está, pero cuando aparece, siempre está preparada para las necesidades del buscador.

9

JaeHyun medio esperaba que Taeyong estuviera de mal humor en su habitación por el resto del día.

Estaba equivocado.

Taeyong salió de su habitación por la noche, vestido de punta en blanco en una gran camisa de color negro y pantalones vaqueros negros que eran tan apretados que parecían pintados sobre sus largas piernas. JaeHyun tuvo que arrastrar los ojos de sus muslos, con el ceño fruncido. Los muslos del chico estaban mejor formados que los de la mayoría de las mujeres.

—Voy a salir —Taeyong anunció a la habitación en general, ignorando por completo a JaeHyun.

Mark, que estaba descansando en el sofá delante de la televisión, frunció el ceño.

—¿Estás seguro de que es una buena idea? Taeyong se encogió de hombros.

—No voy a ocultarme por siempre y poner mi vida en suspenso por unos cabrones. Voy a salir.

—Al menos lleva a JaeHyun contigo —dijo Mark.

—Soy tu guardaespaldas, no de él — JaeHyun dijo completamente aburrido.

Taeyong no miró en su camino.

—¿Sabes qué? Es una gran idea —dijo a Mark— ¡Gracias!

—Mi trabajo es tu seguridad —dijo JaeHyun, mirando a Mark—No ser niñera de callejeros que tú recolectas.

—No lo menciones —dijo Mark, sonriendo y guiñando un ojo a Taeyong. Ambos fingieron no haber oído a JaeHyun. Pequeñas mierdas.

—No voy —dijo JaeHyun.

—Tú vas —dijo Mark—Sabes que yo estoy perfectamente seguro aquí, así que ve con Tae.

—Tú no me puedes ordenar que vaya.

—Yo puedo, en realidad —dijo Mark, bostezando— Mientras Johnny está fuera del país, yo soy el que da las órdenes. Y te estoy ordenando que vayas con Taeyong y te asegures de que no se lastime mientras está fuera.

JaeHyun no estaba seguro de a cuál de ellos odiaba más por el momento.

Se levantó y se fue a su habitación.

Unos momentos más tarde, regresó, poniendo la pistola en su funda y encogiéndose en una chaqueta oscura. No dijo nada a los dos hombres, pero su rostro de piedra debe haber dicho todo porque ambos parecían inciertos.

Taeyong lo miró con cautela antes de cuadrar los hombros y salir del departamento. JaeHyun lo siguió en silencio, el ceño fruncido de su nuca. Sus ojos se posaron en el culo de Taeyong. Se preguntó cómo el chico incluso se metió en esos pantalones vaqueros. Su culo era muy jodidamente enorme. Y la forma en que Taeyong caminaba, sus caderas balanceándose así, estaba claramente diseñado para atraer la atención sobre su culo y los formados muslos. JaeHyun estaba bastante seguro de que la pequeña mierda no llevaba ropa interior.

Los veinte minutos conduciendo pasaron en un silencio pétreo. Si el taxista se dio cuenta de la tensión, no dijo nada.

Una vez que llegaron, JaeHyun siguió en silencio al modelo dentro de un club, a una cierta distancia detrás de él.

El club estaba lleno. Taeyong fue barrido de inmediato por la corriente de personas, y estaba bastante seguro de que JaeHyun lo perdió de vista. JaeHyun no lo hizo, por supuesto. Se apoyó contra la pared y lo observaba de lejos, resbalando dentro de la mentalidad de un guardaespaldas: separado, pero vigilante y alerta.

Taeyong bebió alguna bebida vistosa en el bar antes de pasar a la pista de baile. No le llevó mucho tiempo para atraer la atención. En poco tiempo, balanceaba sus caderas al ritmo de la música, con los ojos cerrados y la cabeza echada hacia atrás sobre el hombro de otro hombre. Manos masculinas tocaron sus caderas mientras su dueño molía su entrepierna contra el culo de Taeyong.

JaeHyun miró la demostración con creciente disgusto. Ni siquiera era un club gay, por el amor de Dios. ¿Cómo sabía el hombre que estaba bien bailar de esa manera con un total desconocido? ¿Que no iba a conseguir un puñetazo en la cara por molerse contra el otro hombre? No era como si Taeyong luciera como un twink o algo así.

Tal vez fue porque parecía una jodida puta. Los ojos de JaeHyun vagaban sobre la camisa de Taeyong con desprecio, antes de establecerse una vez más en las manos que sostenían las caderas de Taeyong. Repugnante.

Miró airadamente las manos del hombre, pero en lugar de desaparecer bajo la fuerza de su mirada, ellas resbalaron por debajo de la escarpada camisa a tientas por el vientre pálido de Taeyong.

Al darse cuenta de que su cuerpo se había puesto rígido, JaeHyun trató de relajarse, pero no podía manejarlo. Observó al tipo amasar el estómago de Taeyong, su mano deslizándose hacia arriba para acariciar sus pezones. Los labios de Taeyong se separaron. La zorra estaba claramente disfrutando de sí mismo... disfrutando de tener el pecho manoseado por un total desconocido en público. JaeHyun alzó sus ojos a Taeyong y lo encontró ya mirándolo sensualmente, con ojos de párpados caídos. Taeyong sonrió a JaeHyun y desnudó su cuello para el otro tipo, dejándole besar su cuello, mientras que las manos del individuo acariciaban sus pezones. JaeHyun no necesitaba oír para saber que Taeyong gemía, moliéndose contra el otro hombre.

—Puta —JaeHyun articuló.

Taeyong, que nunca dejó de mirarlo, sonrió más ampliamente, sus ojos deslizándose cerrados mientras el otro hombre agarró el bulto debajo de los pantalones vaqueros de Taeyong.

JaeHyun no se dio cuenta que se estaba moviendo hasta que se encontró a medio camino de la pareja.

Antes de que pudiera pensarlo dos veces, estaba tirando a Taeyong fuera de los brazos del hombre.

—¿Qué mierda, amigo? —El hombre gritó sobre la música. JaeHyun no le hizo caso.

—¿Terminaste? —gruñó al oído de Taeyong.

—¿Terminar qué? —dijo Taeyong— Deja ir mi brazo.

—Probándome que otros hombres te quieren. Esto es jodidamente patético.

Taeyong le frunció el ceño.

—Saca tu cabeza fuera de tu culo, tú culo egocéntrico. No estoy demostrándote nada. Estoy aquí para echar un polvo. Ahora suelta mi brazo y, amablemente, vete a la mierda.

JaeHyun lo miró airadamente.

Taeyong lo fulminó con la mirada, con el cuello cubierto de marcas que hicieron apretarse a los puños de JaeHyun. Puta, puta, puta, golpeaba en sus oídos. No podía recordar la última vez que había estado tan enojado, sin una buena razón.

—Piérdete, amigo —dijo el otro tipo, tratando de tirar de Taeyong de nuevo junto a él. Falló, desde luego. JaeHyun tiró de Taeyong más cerca, sus dedos clavándose en el lado de Taeyong debajo de la camisa.

—¿Es tu novio o algo así? —El tipo dijo, frunciendo el ceño al brazo de JaeHyun alrededor de la cintura de Taeyong.

—Sí —JaeHyun mintió, sólo para deshacerse del jodido molesto.

—¡No! —dijo Taeyong— ¡No es nada!

El hombre le lanzó una mirada escéptica.

—Lo siento, yo estoy aquí para divertirme, no involucrarme con lo que jodido sea esto—Y desapareció entre la multitud.

—Argh —dijo Taeyong, con el ceño fruncido, antes de arrastrar a JaeHyun de la pista de baile. Con su mandíbula apretada, arrastró a JaeHyun hacia el baño desocupado más cercano, tiró de JaeHyun dentro y cerró la puerta. Luego se dio la vuelta y golpeó a JaeHyun en el intestino. Era torpe e inexperto, pero tomó por sorpresa a JaeHyun.

—¿Te importaría explicarte? —gruñó Taeyong— ¿Por qué hiciste eso?

JaeHyun cruzó los brazos sobre su pecho.

—Porque te veías desesperado y patético.

—No lo hacía —Taeyong levantó la barbilla y frunció los labios— Pero incluso si lo hiciera, ¿qué hay para ti? ¿Por qué estás comportando como... como un padre anticuado protegiendo la virtud de su niña?

JaeHyun abrió la boca y la cerró.

La verdad era, que no tenía ninguna explicación razonable para su comportamiento. Sólo sabía que ver a Taeyong siendo manoseado por ese hombre le disgustaba. Joder, todavía sentía asco cuando miraba las enrojecidas mordeduras de amor en el pálido cuello de Taeyong.

—Ustedes dos eran jodidamente repugnantes —dijo JaeHyun—Moliéndose como pervertidos.

Taeyong levantó el puño, abriendo y cerrándolo.

—Juro por Dios, nunca he estado tan tentado de volverme violento hasta que te conocí.

JaeHyun resopló.

—Lo siento, amigo. Soy una mala elección para volverte en violento.

Un músculo comenzó a trabajar en la mejilla de Taeyong.

—¿Estás seguro que no puedo hacerte daño?

—No puedes —dijo JaeHyun. No era en absoluto presumido; eso era sólo una declaración del hecho.

Pero aparentemente, Taeyong lo tomó como presunción, porque hizo un ruido frustrado, enojado y lanzó el puño hacia la mandíbula de JaeHyun.

JaeHyun lo atrapó y lo empujó contra la puerta con facilidad. Capturando la otra muñeca agitada de Taeyong, las sujetó juntas por encima de sus cabezas.

—¡Jódete! —gruñó Taeyong, esquivando y casi silbando como un gato salvaje—Te odio, te odio, te odio...

JaeHyun cerró de golpe su boca en el cuello de Taeyong, hundiendo los dientes y los labios chupando sobre la roja marca allí.

Taeyong hizo un ruido de sorpresa antes de que se convirtiera en un gemido largo.

Joder, su piel se sentía increíble y la forma en que olía... JaeHyun necesitaba morderlo ahí, necesitaba follarse ese pálido cuello, necesitaba reemplazar esas marcas con las suyas. Esa necesidad pulsaba a través de su cuerpo, haciendo a su cabeza girar, y chupó más duro, fuerte y rápido, y necesitaba... necesitaba... él...

Molió sus caderas contra las de Taeyong y oyó un gemido... no estaba seguro de quién fue, pero pronto ya no importó, porque ellos estaban rodando como jodidos animales, como adolescentes calientes, con bajos ruidos inhumanos saliendo de sus bocas, mientras que sus pollas se frotaban, vestidas, juntas. No era suficiente.

JaeHyun buscó entre sus cuerpos con su mano libre, haciendo un gruñido de frustración cuando los estúpidos pantalones vaqueros de Taeyong se negaron a ser bajados. Finalmente, les dio un tirón hacia abajo, haciendo a Taeyong aullar.

—¡Duele, idiota!

—Si tú no llevaras jeans de zorra dos tallas más pequeños, no dolería —JaeHyun disparó de vuelta, antes de empujar a Taeyong de cara a la pared. Se pegó al suave, delicioso olor de la piel en la nuca de Taeyong y hurgó en su propia cremallera.

Ambos gimieron cuando JaeHyun empujó su polla con fugas contra la grieta de Taeyong. JaeHyun miró hacia abajo, viendo con fascinación los globos perfectos del culo de Taeyong. Su enrojecida polla lucía obscena y sucia contra ellos.

—No me vas a follar en seco —dijo Taeyong con voz ronca.

¿Follarlo?

El mero pensamiento sacudió el cuerpo de JaeHyun, limpiando algo de la niebla lujuriosa de su cerebro.

¿Qué demonios estaba haciendo?

—Aquí —dijo Taeyong, sacando algo de su bolsillo. Sólo cuando JaeHyun se dio cuenta de que las manos de Taeyong estaban libres, se dio cuenta de dónde estaban las suyas. Estaban agarrando las caderas de Taeyong, sus pulgares amasando sus sedosas, suaves, lozanas, nalgas con avidez.

—¿Vas a joderme o no? —dijo Taeyong, con la voz tensa— Si no es así, voy a buscar a otro hombre para hacerlo. Alguien que sepa lo que está haciendo.

Por encima de su cadáver.

JaeHyun tomó el condón y el paquete de lubricante de la mano de Taeyong.

—Para el registro —dijo, silbando un poco mientras rodaba el condón y lo alisaba por su polla dolorida— Esto no me convierte en un gay.

—Por supuesto que no —dijo Taeyong mientras JaeHyun untaba el resto del lubricante en su agujero— Eres la definición de hétero. Más hétero que hétero... Ngh —Sus palabras se convirtieron en un gemido silencioso cuando JaeHyun empujó dentro de él.

—Espera —dijo Taeyong, jadeando— Dame un segundo.

JaeHyun no estaba seguro de poder. Apretó los dientes por la tensión alrededor de su polla, su visión nadando de necesidad. Enterró la cara contra la sudorosa nuca de Taeyong, probando la piel allí, desesperado por moverse, por joder. No podía recordar la última vez que había estado tan desesperado por joder a alguien, obtener su polla dentro, y joder, joder, y joder.

—Vamos —dijo Taeyong finalmente, relajado— Muévete. Jodidas gracias.

JaeHyun se retiró y luego empujó dentro, los dedos agarrando la suave carne del culo de Taeyong.

—Oh —Taeyong respiró, apoyando la frente contra la puerta empujando su culo de nuevo contra la polla de JaeHyun. Dios, la forma en que se veía... camisa de color negro terminando justo por encima de su culo perfecto, vaqueros negros derribados por sus muslos musculosos, esculturales, largas, interminables piernas... Joder.

JaeHyun tenía que joderlo. Sólo tenía qué hacerlo. Entonces lo hizo, gruñendo mientras empujaba en la perfecta estrechez... la perfecta estrechez del culo de un hombre, jodido infierno... mordiendo y besando el cuello de Taeyong, dedos dejando moretones sobre su piel clara.

Ninguno de ellos era particularmente silencioso, gimiendo y gruñendo mientras JaeHyun golpeaba en Taeyong, sus gemidos llegando a ser obscenamente ruidosos...

Tomó a JaeHyun varios momentos para darse cuenta de que los golpes que podía oír venían desde el exterior: alguien estaba golpeando la puerta, queriendo usar el retrete.

Se puso rígido, su polla todavía dentro de Taeyong. Mierda. Alguien estaba justo al otro lado de la puerta mientras él tenía su polla en otro hombre. Mierda.

—No te atrevas a parar —Taeyong dijo con voz ronca, sonando completamente jodido— Por favor-por favor, no pares. Tan bueno.

Las caderas de JaeHyun se movieron por su propia voluntad, su polla pistoneando dentro y fuera del agujero de Taeyong mientras alguien exigía entrar al baño. Esto era equivocado, enfermo, pervertido, pero no podía parar, no podía hacer nada más que desear y tomar. Apenas registró a Taeyong acariciando su propia polla desesperadamente, quejidos saliendo de su boca mientras JaeHyun empujaba más fuerte dentro de él.

—Sí, ahí-vamos-más duro —dijo con voz ronca, y JaeHyun lo jodió con más fuerza, girando sus caderas un poco, sintiendo que moriría si tuviera que parar.

—Más duro —exigió Taeyong, lloriqueando.

Dios, él era jodidamente insaciable, nacido para tomar una polla.

JaeHyun apretó los dientes, jodiendo a Taeyong a un ritmo brutal ahora, como un animal jodiendo a una perra en celo. Finalmente, Taeyong gritó y se quedó deshuesado contra la puerta. Se corrió, JaeHyun entendió aturdido. Había hecho a otro hombre correrse con su verga.

—Jodidos pervertidos, consíganse una puta habitación —gritó el hombre al otro lado de la puerta— ¡Maricones!

Su cuerpo se estremeció con la perversa excitación y JaeHyun se encontró corriéndose también, gimiendo en voz baja.

Tardó varios minutos para recuperar la función cerebral.

Lo primero que registró fue la música. Un club. Estaban en el club. Y tuvo sexo con un hombre.

JaeHyun abrió los ojos. Su boca estaba todavía en la nuca de Taeyong.

Dio un paso atrás lentamente, mirando las marcas de mordeduras rojas en el cuello de Taeyong.

Se sacó el condón, lo ató, y lo arrojó en un contenedor de basura. Dando la espalda a Taeyong, subió su bragueta, sus dedos lentos y torpes. Podía oír el movimiento detrás de él, un gruñido, un roce de ropa.

Con el cuerpo rígido, JaeHyun esperó a que el otro hombre dijera algo burlón. Trató de pensar en sus respuestas. No soy un homo. Esto fue un error. Esto es tu culpa. No soy gay. Soy un normal, hombre heterosexual.

Pero Taeyong no dijo nada. La siguiente cosa que JaeHyun escuchó fue el sonido de la puerta abriéndose y cerrándose.

Cuando se dio la vuelta, Taeyong había desaparecido.

🌈

10

Taeyong cerró la puerta de su dormitorio y lentamente se acercó a su cama. Dejándose caer sobre ella, miró sus elegantes botas Saint Laurent, pero se sentía como un estúpido, iluso de dieciséis años, de nuevo.

Cuando tenía dieciséis, había tenido un enamoramiento enorme con el capitán del equipo de fútbol de la escuela, Kim Rowoon. Dios, esto era tan cliché: el raro, geek marica local (y ellos nunca se preocuparon cuando Taeyong dijo que era bi) suspirando por el chico más popular de la escuela, que era recto como una flecha en lo que concernía a todos. Kim Rowoon no había sido recto como una flecha... al menos era lo suficientemente gay como para permitir que Taeyong lo chupe cuando no lo estaba llamando maricón en los pasillos de la escuela. Rowoon nunca le había correspondido, no lo tocó, porque, según él, no era puto. Rowoon nunca lo había besado, pero el Taeyong de dieciséis años era lo suficientemente ingenuo e iluso como para pensar que Rowoon estaba sólo negando sus sentimientos... él no dejaría que Taeyong chupara su polla si no tuviera sentimientos genuinos por él. Fue mucho más tarde que Taeyong se había dado cuenta de que lo que él y Rowoon tenían ni siquiera era sexo; era una devoción incondicional, unilateral. Cuando Taeyong le dijo a Rowoon que estaba enamorado de él y quería más de su relación, Rowoon se rio en su cara y dijo:

—¿Qué relación?

Habían pasado años, pero Taeyong todavía recordaba la inflexión en la voz de Rowoon y la burla en su cara, cuando se lo había dicho. Y como si no hubiera sido suficiente para Rowoon pisotear el corazón de Taeyong, él y sus amigos, literalmente, patearon sus sentimientos fuera de él más tarde ese día. Rowoon rio mientras sus amigos lo usaban como saco de boxeo.

Después de eso, Taeyong había hecho todo lo posible para permanecer lejos de Kim Rowoon, pero este no lo dejaría en paz. Casi un año más tarde, Rowoon fue el que atrapó a Taeyong dándole una mamada a su primer novio, Seungcheol. Rowoon tomó una foto de ellos, y el resto, como dicen, es historia. Seungcheol, que no había estado fuera, fue obligado a salir del armario y condenado al ostracismo por su propia familia. Un mes más tarde, de pie justo frente a la tumba de Seungcheol y sintiendo las miradas de juicio de la gente sobre él, Taeyong se prometió a sí mismo: nunca otra vez. Ya no se involucraría con tipos que intimidaban a otros para ocultar su propia sexualidad. Los tipos como Rowoon nunca cambiaban. Eran del tipo de casarse jóvenes, producir dos-punto- cinco niños, y joderse a algún maricón ingenuo a un costado antes de regresar con su esposa perfecta. Nunca otra vez.

Y ahora, casi diez años más tarde, Taeyong se sentía enfermo del estómago, ardiendo de vergüenza, porque era Kim Rowoon una vez más, ¿verdad? Aparentemente, seguía siendo tan estúpido y débil como lo había sido en aquel entonces.

Jesús, ¿cómo pudohacerlo? ¿Cómo pudo ir en contra de sus propios principios y dejar que otrohomofóbico, imbécil en el armario lo follara? En Moscú no había tenidovergüenza, porque sentía que estaba enseñando al burro homofóbico una lección.Lo que había estado haciendo en los últimos días -burlándose de JaeHyun y provocándolo- estaba peligrosamente cerca del flirteo. Lo que había pasado en el club no fue una lección. Sólo había estado ausente, con ganas de rascarse la picazón y follar, profundo y duro.

JaeHyun lo había llamado una puta. JaeHyun tenía razón.

Incluso ahora, solamente pensando en ello y recordando lo que había sentido causaba que la polla de Taeyong temblara, con vergonzosa excitación bañándolo una vez más.

Idiota. Era un idiota. Ya no era el adolescente impopular de aspecto raro y pálido como la muerte. Tenía decenas de hombres y mujeres compitiendo por su atención. Y sin embargo, tenía que ir y ser jodido por un hombre que estaba completamente desacomplejado sobre su homofobia.

Algo suave rozó contra su tobillo. Taeyong miró hacia abajo

—Soy un desastre, ¿verdad? —dijo, recogiendo a su gata y acunándola contra su pecho. Se dejó caer sobre el colchón y comenzó a acariciarla, tratando de vaciar su mente de todo pensamiento.

No funcionó.

La peor parte fue... que le había gustado esto. Le había gustado volver loco a JaeHyun, haciéndolo perderse, sintiendo los gruñidos bajos de JaeHyun contra su oído, sintiendo los dedos de JaeHyun agarrando sus caderas mientras que no podía dejar de joderlo. Había sido una sensación tan poderosa. Lo había excitado casi tanto como la gruesa polla en su interior.

Se había marchado antes de que JaeHyun pudiera arrojar su habitual mierda homofóbica... y también porque se sentía demasiado avergonzado. Avergonzado de amarlo tanto, avergonzado por caer en el mismo agujero de conejo en que había caído cuando era un adolescente, y avergonzado por romper la promesa que se había hecho a sí mismo en la tumba del chico muerto.

—¿Por qué soy tan idiota? —Taeyong susurró con una sonrisa sin humor.

Hermione maulló.

—Sí —dijo Taeyong, cerrando los ojos. Se puso tenso al oír el sonido de pasos en el pasillo.

JaeHyun estaba de vuelta, también.

Los pasos se detuvieron frente a su puerta.

Taeyong se puso rígido, con el corazón latiendo en sus oídos.

¿Iba a entrar? ¿Para qué? ¿Para decir a Taeyong que no era gay? ¿Para darle una paliza? O tal vez... ¿para arrastrarse encima de él para otra ronda?

Taeyong se odiaba a sí mismo por la pequeña emoción que sentía ante la idea.

Los pasos sonaron de nuevo, y entonces la puerta frente a su habitación fue cerrada.

Taeyong exhaló, sin saber si estaba decepcionado o aliviado por la falta de confrontación con JaeHyun.

Calculando que la costa estaba clara, Taeyong salió de la habitación. Estaba sediento como el demonio.

Caminó hacia la cocina, pero se detuvo cuando vio que Mark estaba allí. Estaba sentado en la mesa de la cocina, hablando por teléfono. Estaba hablando con su novio, Taeyong se dio cuenta. Antes de que pudiera salir para dar a Mark privacidad, oyó su propio nombre y se detuvo.

—Eso no depende de ti, Johnny —dijo Mark.

Taeyong había conocido al novio de Mark sólo una vez y no estaba seguro de qué pensar del hombre. John Seo era un hombre imponente, hermoso, con aire de poder y autoridad sobre él, pero sus fríos ojos azules pusieron a Taeyong los pelos de punta. Parecían leer todos sus pensamientos y ver directamente a través de él. Johnny le dio la impresión de un hombre que no vacilaría en usar tu debilidad contra ti. Taeyong no podía imaginar a un hombre menos adecuado para un sujeto suave, romántico, como Mark, pero ellos parecían funcionar.

—Vamos, John —dijo Mark, sonando divertido y un poco resignado— Me siento como Rapunzel así —Se rio suavemente— Incluso tengo el pelo dorado.

Lo que dijo Johnny, hizo que Mark sonriera ligeramente.

—Suficiente —dijo— No soy ni descuidado ni torpe, Johnny. Taeyong es un amigo y necesita ayuda. Sé que estás preocupado, pero no cederé en esto.

Una pausa.

—Sobre eso —dijo Mark— No quiero a JaeHyun alrededor de mi casa.

La respuesta de Johnny hizo a Mark rodar los ojos.

—Es un gilipollas homofóbico —dijo Mark. Una pausa.

—No, no lo ha hecho, pero mi casa es mi lugar seguro —dijo Mark— No quiero gente como él cerniéndose sobre mí y mis invitados. Sé que está molestando a Taeyong —Mark suspiró— Bien. ¿Pero cuándo vienes a casa?

Hubo una pausa de nuevo. Mark hizo un puchero.

—Eso no es pronto —Se mordió el labio— Te extraño. La cama está fría y vacía sin ti.

La respuesta de Johnny hizo a Mark sonreír suavemente.

—Sí —dijo— Por favor, ten cuidado. Te amo.

Taeyong sintió algo en su pecho anudarse. Había habido un momento en que había soñado con el amor, también, de tener una pareja estable con quien pasar su vida. Un tiempo en el que no había tenido miedo de lastimarse... no podía imaginar siquiera resultar herido por amor. Se sentía como si hubiera sido en otra vida.

Mark colgó y suspiró, dejando caer su cabeza entre las manos.

Taeyong se aclaró la garganta y entró en la cocina.

—Lo siento, no quería escuchar, pero... voy a mudarme si tu novio está en contra...

—No importa —dijo Mark, levantando su cabeza— Solamente está preocupado por mí —Su expresión se hizo curiosa cuando sus ojos barrieron sobre Taeyong, demorándose en su cuello. Mark sonrió— ¿Tuviste suerte esta noche?

No exactamente.

Taeyong se encogió de hombros y fue a servirse un vaso de agua.

—¿Se comportó JaeHyun? Lo vi cuando regresó. Era como una nube oscura —Mark rio— Cuando él me gruñó, sonó como un trueno.

Taeyong tragó su agua y dejó el vaso en el mostrador al lado del lavabo.

—Sí —dijo, contento de estar de espaldas a Mark y no tener que mirarlo a los ojos. Una nueva ola de vergüenza y mortificación lavó sobre él. Mark lo juzgaría si se enterara de lo que Taeyong había permitido que suceda. Demonios, Taeyong juzgaría el infierno fuera de sí mismo si estuviera en el lugar de Mark. Pero, de nuevo, Mark estaba saliendo con un ruso.

—¿Puedo hacerte una pregunta? —dijo Taeyong después de un momento de vacilación. Siempre le había gustado Mark -era fácil de agradar- pero él y Mark eran apenas amigos casuales. Taeyong no pensó que nunca hubieran hablado de algo serio.

—Seguro —dijo Mark, viéndolo con curiosidad.

—¿Cómo puede a Johnny no importarle la homofobia de JaeHyun? Una arruga apareció entre las cejas de Mark.

—No es que a Johnny no le importe... sólo que sabe que es la forma en que JaeHyun es —suspiró— Hay que entender que las cosas son diferentes en Rusia, sobre todo en el campo. La homofobia se considera la norma socialmente aceptable en lugar de algo de mente cerrada y malo. Es terrible, lo sé, pero es lo que es.

—¿Por qué Johnny no es homofóbico, también, entonces? Mark hizo una mueca.

—Johnny tiene sus momentos, también. Y su situación es bastante singular: la mayor parte de su familia vive en Suiza, y él pasa mucho tiempo en los EE.UU. y Europa. Ha estado sometido a la homofobia en menor grado que la mayoría de los rusos — Mark se encogió de hombros— Esto ayuda a que Johnny sea muy abierto cuando se trata de sexo, por lo que no fue un salto tan grande para él —hizo una mueca— Todavía hay momentos en los

que quiero golpearlo. Johnny no se considera gay, dice que está conmigo porque me quiere a , no a mi polla —Una risa suave, bastante atontada, apareció en la cara de Mark— Eso me enloquece un poco, pero también es algo dulce ¿no? Yo lo amo y él me ama. Nadie es perfecto. Algunas cosas lo valen. El amor lo vale.

Taeyong sonrió débilmente. No sabía si se sentía celoso o aterrado por Mark. ¿Cómo podría Mark permitirse estar tan ido por un hombre que ni siquiera se identificaba como gay? Esto era una receta para la angustia... o la felicidad, si los sentimientos de Johnny eran genuinos.

—De todos modos, ¿por qué lo preguntas? —dijo Mark, dándole una larga mirada.

—Sólo por curiosidad —Taeyong fingió un bostezo— Estoy hecho polvo. Buenas noches.

—Buenas noches —dijo Mark, algo como un parpadeo de diversión en sus ojos.

Taeyong corrió fuera de la cocina, esperando no ser un libro abierto.

Llegó a una parada abrupta en el pasillo. La puerta del cuarto de JaeHyun estaba abierta.

Mojando sus labios, se acercó a ella tan silenciosamente como pudo y se asomó a la grieta.

Sin camisa, JaeHyun estaba haciendo flexiones con un brazo, sus músculos moviéndose y flexionándose con gotas de sudor goteando por su columna vertebral.

Taeyong tragó saliva y apartó la vista.

Volvió a su habitación, preguntándose si el riesgo de ser secuestrado por los locos homofóbicos era preferible a permanecer bajo el mismo techo que JaeHyun.

—Voy a ignorarlo mañana —Taeyong dijo a Hermione.

Ella le dio una mirada inexpresiva. Taeyong suspiró, se dejó caer en su cama, y cubrió su cabeza con una almohada.

Incluso su gato tonto lo estaba juzgando.

11

Normalmente, Taeyong era una persona mañanera. Sin embargo, después de pasar la mitad de la noche despierto, dando vueltas, realmente no apreciaba ser groseramente despertado por una llamada telefónica de su agente.

—..vamos, levántate...

—Espera, ¿qué? —dijo Taeyong con ojos legañosos, frotándoselos.

Zoe suspiró.

—¿Escuchaste una palabra de lo que dije? El rodaje de "Gentleman's Gentleman" se inicia en cuatro horas. ¿Te has olvidado de la sesión de fotos? Espero que hayas estado manteniéndote en forma y comiendo en forma saludable.

Taeyong pensó culpablemente en el helado que había comido el día anterior mientras echaba humo por las palabras de JaeHyun.

—Por supuesto —mintió. Había sabido que tenía la sesión de fotos muy pronto, pero la fecha se había deslizado de su mente con toda la emoción de los últimos días.

—Bueno —dijo Zoe— A pesar de que no queremos que te veas demasiado perfecto. Ya sabes a "Gentleman's Gentleman" le gusta un aspecto más auténtico y natural. Van a hacer el rodaje de la primera parte de la sesión de fotos en tu ciudad natal... recuerdas eso, ¿verdad?

Taeyong bostezó, tratando de despertar por completo y falló.

—Seguro —dijo. Lo recordaba. Aquella revista pisaba la línea fina entre la moda y el arte. A los editores le gustaba cuando sus sesiones de fotos contaban una historia coherente o al menos enviaban un mensaje significativo; les gustaba utilizar la historia personal del modelo de inspiración. Era muy diferente de los márgenes habituales de Taeyong en las revistas de moda.

Había estado un poco indeciso sobre aceptar el trabajo al principio. No estaba seguro de que quisiera compartir con el mundo lo perdedor que había sido en su juventud. Fue Zoe quien lo había convencido de que además de los beneficios financieros, una extensión de este tipo también enviaría un poderoso mensaje a todos los que luchan, los adolescentes deprimidos por ahí: que alguien en la parte inferior de la escala social podría llegar a tener gran éxito como adulto. Eso finalmente había convencido a Taeyong de hacer el show.

—¡Muy bien, entonces! —dijo Zoe— Sólo una cosa más, amor: necesitarás un guardaespaldas. El ataque que sufriste está en todas las noticias. No puedes ser visto en público desprotegido, eso daría una mala imagen a la agencia. Hemos encontrado a alguien para ti, y debe estar allí para recogerte en media hora.

—Bien —dijo Taeyong con un suspiro.

—Buena suerte.

—Gracias —dijo Taeyong y colgaron.

Miró el reloj. Esperaba que la agencia fuera capaz de encontrar un guardaespaldas decente en tan poco tiempo. Taeyong no era ni estúpido ni descuidado. La sesión de fotos era de conocimiento público. Sería al aire libre durante la mayor parte de ella. Era una oportunidad perfecta para atacarlo.

Tratando de sacudirse el nudo de aprensión en su intestino, Taeyong se levantó de la cama.

Después de terminar su rutina de la mañana y vestirse, Taeyong salió de su habitación. Tenía que decirle a Mark que saldría por el día.

Mark estaba en la cocina. No estaba solo.

Taeyong no dejó que sus pasos vacilaran cuando vio a JaeHyun enfrascado en una conversación con Mark. Ambos lo miraron cuando entró en la cocina.

—Buenos días —dijo Taeyong, sirviéndose una taza de té.

—¿Vas a salir? —dijo Mark.

—Sí, para una sesión de fotos en mi ciudad natal.

—Cancélalo —dijo JaeHyun.

Taeyong, quien hasta ese momento había estado ignorando con éxito a JaeHyun, se volvió hacia él.

—¿Disculpa?

Había esperado que JaeHyun evitara sus ojos después de lo que había sucedido la noche anterior, pero encontró con su mirada muerta a Taeyong.

—Cancélalo —repitió— Mi contacto en la policía acaba de llamar. Uno de los detenidos habló. Aparentemente, sus amigos están planeando algo grande para el día de hoy.

Taeyong frunció el ceño.

—¿Por qué hoy?

—Es el Día Para Salir del Armario, Tae —Mark le recordó.

—Oh —Taeyong dijo en voz baja— Eso se escapó por completo de mi mente —miró a JaeHyun— ¿El tipo dijo exactamente lo que esos locos estaban planeando?

JaeHyun sacudió la cabeza.

—Sólo sabe que van a atacar a dos figuras públicas LGBT hoy. Luego que el ataque hacia ti falló, tú eres una elección obvia. Ese tipo de cultos tienden a obsesionarse en las cosas.

—¿Cuánta gente sabe que tienes una sesión de fotos hoy? — dijo Mark.

Taeyong apretó los labios.

—Es de conocimiento público. No hay ningún punto en mantenerlo en secreto de todos modos, porque la mayoría de las sesiones se hace en lugares públicos.

—Vas a tener que cancelarlo —dijo Mark con el ceño fruncido.

—No puedo —dijo Taeyong. JaeHyun se burló.

—Deja de ser un pequeño idiota obstinado...

—Realmente no puedo— dijo Taeyong, mirándolo— Firmé un contrato. La revista no retrasará el rodaje. Ellos tienen que cumplir —miró a Mark— No te preocupes, la agencia va a enviar un guardaespaldas para mí.

El intercomunicador zumbó.

—Ese es probablemente él —dijo Taeyong, y fue a abrir.

Tardó unos diez minutos antes de que la seguridad de la planta baja de Mark diera todo por despejado y permitiera al guardaespaldas pasar al departamento.

—¿Sabes si es bueno? —JaeHyun dijo repentinamente mientras todos esperaban en la sala de estar.

Sorprendido de que JaeHyun se preocupara en absoluto, Taeyong se encogió de hombros.

—Nunca me reuní con él.

JaeHyun le dio una mirada dura.

—Permíteme aclarar esto: estás confiando en un hombre que nunca antes has visto en tu vida, un hombre del que ni siquiera conoces sus credenciales. ¿Sabes cuántos aficionados se convierten en guardaespaldas para hacer dinero rápido?

Sintiendo su cara caliente otra vez, Taeyong lo fulminó con la mirada. ¿Cómo JaeHyun siempre se las arreglaba para hacerlo sentirse estúpido con tanta facilidad?

—La agencia no contrataría a un aficionado —dijo rígidamente.

—Bien —dijo JaeHyun— Vamos a comprobarlo —Vestido de negro, como de costumbre, se dirigió al ascensor y adoptó una posición al lado de él.

Como se esperaba, unos momentos después, las puertas del ascensor se abrieron.

Al segundo que el guardaespaldas cruzó el umbral, JaeHyun lo tenía en una llave de presa con su arma presionando violentamente en la sien del hombre. El tipo era incluso más grande que JaeHyun, pero no pareció ayudarle en absoluto, y JaeHyun lo empujó lejos.

—¿Ese es tu guardaespaldas profesional? —dijo JaeHyun con disgusto.

Taeyong frunció el ceño al desconocido.

—Yo te alentaba —le dijo de mal humor— Ahora tengo que aguantar el regodeo de aquel tipo.

—Taeyong, parece que JaeHyun tiene razón —Mark dijo de mala gana— Este sujeto no es claramente muy bueno. Sin ánimo de ofender —agregó con una mirada al desconocido, que parecía estar desgarrado entre verse avergonzado y molesto.

Taeyong suspiró.

—¿Qué sugieres que haga? No tengo tiempo para encontrar otro guardaespaldas.

Mark sonrió disculpándose.

—Siempre esta JaeHyun.

—No —dijeron Taeyong y JaeHyun juntos antes de mirarse uno al otro.

Mark fue al sillón, recogió el libro que había dejado tirado, y dijo:

—JaeHyun, te estoy prestando a Taeyong. Y antes de que protestes, Johnny me dio permiso para prestarte, siempre y cuando yo me quede en casa, y no tengo ninguna intención de moverme de este sofá en cualquier momento pronto. Si tienes algún problema con eso, discútelo con Johnny —Mark sonrió serenamente antes de volver a su libro.

Taeyong no sabía si reír o llorar. Obviamente, Mark pensó que le estaba haciendo un favor, y Taeyong no podía decirle exactamente por qué era todo lo contrario.

Con un suspiro, despidió al guardaespaldas que la agencia había enviado, recogió las llaves del coche y se dirigió hacia el ascensor.

Taeyong sintió más que oyó a JaeHyun seguirlo, el cuerpo grande de JaeHyun poniéndolo en el borde en lugar de hacerlo sentirse seguro. Su piel todavía se sentía demasiado caliente, sus músculos nerviosos, y sus pensamientos más nebulosos de lo que le habría gustado.

Dios, esto iba a ser un día largo.




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